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miércoles, 5 de octubre de 2011

Infierno: ¿Tormento eterno o aniquilación? Por Samuele Bacchiocchi

El infierno es una doctrina bíblica, pero ¿qué clase de infierno? ¿Un lugar donde los pecadores impenitentes arden para siempre y sufren dolor conscientemente en un fuego que nunca termina? ¿O un juicio penal mediante el cual Dios aniquila a los pecadores y el pecado para siempre?
Tradicionalmente, a lo largo de los siglos, las iglesias y los predicadores han enseñado categóricamente la idea de que el infierno es un tormento eterno. Pero en tiempos recientes, raramente oímos los viejos sermones de “fuego y azufre”, aun por parte de predicadores fundamentalistas, los que teóricamente todavía podrían estar comprometidos con dicha creencia. Su reticencia en predicar sobre el tormento eterno muy probablemente no se debe a la falta de integridad en proclamar una verdad impopular, sino a su aversión a predicar una doctrina que encuentran difícil de creer. Después de todo, ¿cómo es posible que el Dios que tanto amó al mundo que envió a su Hijo unigénito para salvar a los pecadores pueda también ser un Dios que tortura a la gente (aun al peor de los pecadores) para siempre, por el tiempo sin fin? ¿Cómo puede Dios ser un Dios de amor y justicia y sin embargo atormentar a los pecadores para siempre en un infierno ardiente?

Esta paradoja inaceptable ha inducido a eruditos bíblicos de todas las denominaciones a reexaminar las enseñanzas bíblicas referentes al infierno y el castigo final. 1

He aquí la cuestión fundamental: ¿El fuego del infierno atormenta a los perdidos eternamente o los consume en forma permanente? Las respuestas a esta pregunta varían. Dos interpretaciones recientes destinadas a hacer más humano el infierno merecen una breve mención.

Puntos de vista alternativos sobre el infierno

• Una perspectiva metafórica del infierno. La interpretación metafórica sostiene que el infierno es un tormento eterno, pero que el sufrimiento es más mental que físico. El fuego no es literal sino figurado, y el dolor es causado más por un sentido de separación de Dios que por tormentos físicos. 2

Billy Graham expresa este punto de vista metafórico cuando dice: “A menudo me he preguntado si el infierno no es un terrible ardor dentro de nuestros corazones en busca de Dios, para tener compañerismo con Dios, un fuego que nunca podemos extinguir”. 3 La interpretación de Graham es ingeniosa, por no decir otra cosa. Desafortunadamente, ignora el hecho de que la descripción bíblica del “ardor” no se refiere a un ardor dentro del corazón, sino a un lugar donde los malvados son consumidos.

William Crockett también arguye en favor de la interpretación metafórica: “El infierno, entonces, no debiera ser descrito como un infierno vomitando fuego como el horno ardiente de Nabucodonosor. Lo más que podemos decir es que los rebeldes serán expulsados de la presencia de Dios, sin ninguna esperanza de restauración. Como Adán y Eva serán echados, pero esta vez a la ‘noche eterna’, donde el gozo y la esperanza se han perdido para siempre”. 4

El problema con esta imagen del infierno es que meramente desea reemplazar el tormento físico con la angustia mental. Algunos pueden cuestionar si la angustia mental eterna es realmente más humana que el tormento físico. Aun si eso fuera cierto, la reducción del cociente de dolor en un infierno no literal no cambia sustancialmente la naturaleza del infierno, puesto que éste todavía continúa siendo un lugar de tormento sin fin.

La solución ha de encontrarse no en una humanización o saneamiento del concepto tradicional del infierno, de suerte que finalmente pueda ser un lugar más tolerable donde los malvados pasen la eternidad, sino en una comprensión de la verdadera naturaleza del castigo final, el cual, como veremos, es una aniquilación permanente y no un tormento eterno.

• Una perspectiva universalista del infierno. Una segunda revisión del infierno, más radical, ha sido intentada por los universalistas, quienes reducen el infierno a una condición temporaria de castigos escalonados que finalmente conducen al cielo. Los universalistas creen que finalmente Dios triunfará en su propósito de conducir a todo ser humano a la salvación y la vida eterna, de modo que nadie, en realidad, será condenado en el juicio final ya sea al tormento eterno o a la aniquilación. 5

Nadie puede negar el atractivo que el universalismo tiene para la conciencia del cristiano, porque toda persona que ha sentido el amor de Dios anhela ver que él salve a todos. Sin embargo, nuestro aprecio por el interés de los universalistas en promover el triunfo del amor de Dios y en refutar el concepto antibíblico del sufrimiento eterno, no debe cegarnos al hecho de que esta doctrina es una seria distorsión de la enseñanza bíblica. La salvación universal no puede ser una idea correcta meramente porque la del sufrimiento eterno esté equivocada. El alcance universal del propósito redentor de Dios no debe confundirse con el hecho de que aquellos que rechacen su provisión de salvación perecerán.

Si bien tanto el punto de vista metafórico como el universalista representan esfuerzos bien intencionados para atenuar el concepto del sufrimiento eterno, fallan en hacer justicia a la información bíblica y de ese modo, en última instancia, tergiversan la doctrina bíblica del castigo final de los perdidos. La solución sensible a los problemas de la perspectiva tradicional debe encontrarse, no reduciendo o eliminando la cuota de dolor de un infierno literal, sino aceptando el infierno por lo que es: el castigo final y la aniquilación permanente de los malvados. Como dice la Biblia: “El malo no existirá más” (Salmo 37:10)* porque “su fin será la perdición” (Filipenses 3:19).

El infierno como aniquilación

La creencia en la aniquilación final de los perdidos se basa en cuatro consideraciones bíblicas principales: (1) la muerte como castigo del pecado; (2) el vocabulario bíblico sobre la destrucción de los malvados; (3) las implicaciones morales del tormento eterno; y (4) las implicaciones cosmológicas del tormento eterno.
• La muerte como castigo del pecado. La aniquilación final de los pecadores impenitentes se indica, primero de todo, por el principio bíblico fundamental de que el castigo final del pecado es la muerte. “El que peque, ése morirá” (Ezequiel 18:4, 20). “Porque la paga del pecado es la muerte” (Romanos 6:23). El castigo del pecado, por supuesto, abarca no sólo la primera muerte, que todos experimentan como un resultado del pecado de Adán, sino también lo que la Biblia llama la segunda muerte (Apocalipsis 20:14; 21:8), que es la muerte final, irreversible, experimentada por los pecadores impenitentes. Esto significa que la paga final del pecado no es el tormento eterno, sino la muerte permanente.

La Biblia enseña que la muerte es la cesación de la vida. Si no fuera por la certeza de la resurrección, la muerte que experimentamos sería la terminación de nuestra existencia (1 Corintios 15:17, 18). Es la resurrección lo que hace que la muerte, en vez de ser el fin definitivo de la vida, se convierta en un sueño temporario. Pero no hay resurrección a partir de la muerte segunda, porque aquellos que la experimentan son consumidos en “el lago de fuego” (Apocalipsis 20:14). Esa será la aniquilación final.
• El vocabulario bíblico sobre la destrucción de los impíos. La segunda razón apremiante para creer en la aniquilación de los perdidos en ocasión del juicio final es el amplio vocabulario de destrucción usado en la Biblia para describir el fin de los impíos. De acuerdo con Basil Atkinson, el Antiguo Testamento usa más de 25 sustantivos y verbos para describir la destrucción final de los impíos. 6

Varios salmos, por ejemplo, describen la destrucción de los impíos con imágenes dramáticas (Salmos 1:3-6; 2:9-12; 11:1-7; 34:8-22; 58:6-10; 69:22-28; 145:17, 20). En el Salmo 37, por ejemplo, leemos que los malvados “como hierba serán pronto cortados” (vers. 2); “serán exterminados”, “el malo no existirá más” (vers. 9-10); los impíos “se disiparán como humo” (vers. 20), “serán exterminados juntos” (vers. 38). El Salmo 1 contrasta el camino de los justos con el de los malos. Del último se dice que “no se levantarán los malos en el juicio” (vers. 5), que son “como la paja que arrebata el viento” (vers. 4); y que “la senda de los malos perecerá” (vers. 6). En el Salmo 145, David afirma que el Señor “guarda a todos los que lo aman, pero destruirá a todos los impíos” (vers. 20). Esta muestra de referencias bíblicas sobre la destrucción final de los impíos armoniza completamente con la enseñanza del resto de las Escrituras.

Los profetas frecuentemente anuncian la destrucción final de los impíos en conjunción con el día escatológico del Señor. Isaías proclama que “los rebeldes y pecadores serán destruidos juntos. Y los que dejan al Eterno serán consumidos” (cap. 1:28). Se encuentran descripciones similares en Sofonías (1:15, 17-18) y en Oseas (13:3).

La última página del Antiguo Testamento hace una descripción contrastante entre el destino de los creyentes y el de los incrédulos. Sobre aquellos que temen al Señor, “nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá sanidad” (Malaquías 4:2). Pero a los incrédulos y soberbios, el día del Señor “los abrasará, y no quedará de ellos ni raíz ni rama” (Malaquías 4:1).

El Nuevo Testamento sigue fielmente al Antiguo en la descripción del fin de los impíos, con palabras e imágenes que denotan total aniquilación. Jesús comparó la completa destrucción de los malos con cosas tales como la cizaña que es atada en manojos para ser quemada (Mateo 13:30, 40); los peces malos que son tirados (Mateo 13:48); las plantas dañinas que son desarraigadas (Mateo 15:13); los árboles infructíferos que son cortados (Lucas 13:7); las ramas que se desechan para ser quemadas (Juan 15:6); los labradores infieles que son destruidos (Lucas 20:16); el siervo malo que será castigado (Mateo 24:51); los antediluvianos que fueron destruidos por el diluvio (Lucas 17:27); los habitantes de Sodoma y Gomorra que fueron destruidos por el fuego (Lucas 17:29); y los siervos rebeldes que fueron degollados al regreso de su amo (Lucas 19:14, 27).

Todas estas ilustraciones describen gráficamente la destrucción final de los impíos. El contraste entre el destino de los salvados y el de los perdidos es el de la vida en contraste con la destrucción.

Aquellos que apelan a las referencias de Cristo al infierno o al fuego eterno (gehenna, Mateo 5:22, 29-30; 18:8-9; 23:15, 33; Marcos 9:43-44, 46-48) para apoyar su creencia en el tormento eterno, fallan en reconocer un punto importante. Como lo señala John Stott, “El fuego en sí es calificado como ‘eterno’ y ‘que no se apaga’, pero sería muy raro si lo que es arrojado en él resultara indestructible. Nuestra expectativa sería precisamente lo opuesto: que sería consumido para siempre, no atormentado para siempre. De ahí que es el humo (evidencia de que el fuego ha hecho su obra) lo que ‘sube para siempre jamás’” (Apocalipsis 14:11; ver cap. 19:3). 7 La referencia de Cristo a la gehenna no indica que el infierno es un lugar de tormento sin fin. Lo que es eterno o inextinguible no es el castigo sino el fuego, el cual, como en el caso de Sodoma y Gomorra, causa la destrucción completa y permanente de los impíos, una condición que dura para siempre.

La declaración de Cristo de que los impíos “irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46) es considerada generalmente como una prueba del sufrimiento eterno consciente de los malignos. Esta interpretación ignora la diferencia entre castigo eterno y castigando eternamente. La palabra griega aionios (“eterno”) significa literalmente “que dura por los siglos”, y a menudo se refiere a la permanencia del resultado antes que a la continuación de un proceso. Por ejemplo, Judas 7 dice que Sodoma y Gomorra “sufrieron el castigo del fuego eterno [aionios]”. Es evidente que el fuego que destruyó a las dos ciudades fue eterno, no por su duración sino por sus resultados permanentes.

Otro ejemplo se encuentra en 2 Tesalonicenses 1:9, donde Pablo, hablando de aquellos que rechazan el Evangelio, dice: “Estos serán castigados de eterna destrucción por la presencia del Señor y por la gloria de su poder”. Es evidente que la destrucción de los impíos no puede ser eterna en su duración, porque es difícil imaginar un proceso de destrucción eterno, inconcluso. La destrucción presupone aniquilación. La destrucción de los impíos es eterna, no porque el proceso de destrucción continúe para siempre, sino porque los resultados son permanentes.

El lenguaje de destrucción es ineludible en el libro de Apocalipsis. Representa allí el método de Dios para vencer la oposición del mal hacia él mismo y a su pueblo. Juan describe con vívidas imágenes el lanzamiento del diablo, la bestia, el falso profeta, la muerte, el sepulcro y los impíos al lago de fuego, que es “la segunda muerte” (Apocalipsis 21:8; ver 20:14; 2:11; 20:6).

Los judíos frecuentemente usaban la frase “la segunda muerte” para describir la muerte final, irreversible. Pueden encontrarse numerosos ejemplos de ello en el Targum, la traducción aramea e interpretación del Antiguo Testamento. Por ejemplo, el Targum sobre Isaías 65:6 se expresa así: “Su castigo será en la gehenna, donde el fuego arde todo el día. He aquí, escrito está delante de mí: ‘No les daré respiro durante [su] vida, pero les aplicaré el castigo de sus transgresiones y entregaré sus cuerpos a la segunda muerte’ “. 8

Para los salvados, la resurrección marca la recompensa de una segunda vida, superior, pero para los perdidos indica la retribución de una segunda muerte, definitiva. Así como no hay más muerte para los redimidos (Apocalipsis 21:4), tampoco hay más vida para los perdidos (Apocalipsis 21:8). La “segunda muerte”, entonces, es la muerte final, irreversible. Interpretar la frase de otra manera, como tormento consciente eterno o separación de Dios, es negar el significado bíblico de la muerte como cesación de la vida.

• Las implicaciones morales del tormento eterno. Encontramos una tercera razón para creer en la aniquilación final de los perdidos en las implicaciones morales inaceptables de la doctrina del tormento eterno. La noción de que Dios tortura deliberadamente a los pecadores durante las edades sin fin de la eternidad es totalmente incompatible con la revelación bíblica de Dios como un Ser de amor infinito. Un Dios que les impone a sus criaturas una tortura inacabable, no importa cuán pecadores puedan haber sido, no puede ser el Padre amante que nos es revelado por Jesucristo.

¿Tiene Dios dos caras? ¿Es ilimitadamente misericordioso por un lado e insaciablemente cruel por el otro? ¿Puede amar tanto a los pecadores que envió a su Hijo para salvarlos, y sin embargo odiar tanto a los pecadores impenitentes como para someterlos a un interminable tormento cruel? ¿Podemos legítimamente alabar a Dios por su bondad, si atormenta a los pecadores por las edades de la eternidad? La intuición moral que Dios ha implantado en nuestra conciencia no puede aceptar la crueldad de una deidad que somete a los pecadores a un tormento sin fin. La justicia divina jamás podría demandar para pecados finitos la penalidad infinita del dolor eterno.

Además, el tormento eterno, consciente, es contrario a la visión bíblica de justicia porque tal castigo crearía una seria desproporción entre los pecados cometidos durante el lapso de una vida y el castigo resultante que duraría toda la eternidad. Como lo plantea John Stott: “¿No habría, entonces, una seria desproporción entre los pecados cometidos conscientemente en el tiempo y el tormento experimentado conscientemente durante toda la eternidad? No minimizo la gravedad del pecado como rebelión contra Dios nuestro Creador, pero cuestiono si el ‘tormento eterno, consciente’, es compatible con la revelación bíblica de la justicia divina”. 9

• Las implicaciones cosmológicas del tormento eterno. Una cuarta y última razón para creer en la aniquilación de los perdidos es que el tormento eterno presupone un dualismo cósmico eterno. El cielo y el infierno, la felicidad y el dolor, el bien y el mal continuarían existiendo para siempre uno al lado del otro. Es imposible reconciliar este punto de vista con la visión profética del nuevo mundo, según la cual no habrá más “llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4). ¿Cómo podrían olvidarse el llanto y el dolor si la agonía y la angustia de los perdidos fuesen características permanentes del nuevo orden?

La presencia de incontables millones sufriendo para siempre un tormento penosísimo, aunque esto ocurriera muy lejos del campamento de los salvados, sólo podría servir para destruir la paz y la felicidad del nuevo mundo. La nueva creación sería defectuosa desde el mismo comienzo, puesto que los pecadores permanecerían como una realidad eterna en el universo de Dios.

El propósito del plan de salvación es finalmente erradicar de este mundo la presencia del pecado y de los pecadores. Sólo si los pecadores, Satanás y los demonios son por último consumidos en el lago de fuego y extinguidos mediante la segunda muerte, podremos verdaderamente decir que la misión redentora de Cristo se ha cumplido. El tormento eterno proyectaría una sombra oscura permanente sobre la nueva creación.

Nuestra época necesita desesperadamente aprender el temor de Dios, y esta es una razón para predicar el juicio y el castigo finales. Necesitamos advertir a la gente de que aquellos que rechazan los principios de vida de Cristo y su provisión de salvación, finalmente experimentarán un juicio terrible y “serán castigados de eterna destrucción” (2 Tesalonicenses 1:9). Necesitamos proclamar osadamente las grandes alternativas entre la vida eterna y la destrucción permanente. La restauración del punto de vista bíblico sobre el juicio final puede soltar la lengua de los predicadores, porque podrán predicar esta doctrina vital sin el temor de representar a Dios como un monstruo.






Fuente: Dialogo Universitario / Este artículo está basado en un capítulo de su libro Immortality or Resurrection? A Biblical Study on Human Nature and Destiny (Berrien Springs, Michigan: Biblical Perspectives, 1997).
Nota: este articulo ha sido originalmente publicado el jueves 20 de noviembre de 2008
Autor: Samuele Bacchiocchi (1938, Italia-2008, EEUU) Uno de los teólogos y eruditos mas respetados dentro y fuera del adventismo, especialmente sobre las verdades del Sábado. Luego de sus estudios en el Theology at Newbold College y en Andrews University Theological Seminary, se convierte en el primer no católico en 450 en ser admitido en Pontificia Universita Gregoriana, del Vaticano. El papa Pablo VI lo galardona con una medalla de oro, obteniendo su Doctorado en Historia de la Iglesia y es distinguido academicamente 'summa cum laude' por su trabajo de clase y la exposición de su tesis doctoral "Del sábado al domingo". Luego se desempeño por 26 como profesor de Historia de la la Religión en la Universidad Andrews, Berrien Springs, Michigan, EEUU. Viajo alrededor del mundo dando conferencias en universidades, seminarios teológicos, reuniones profesionales, y reuniones religiosas. También es autor de 15 libros y numerosos artículos en revistas religiosas y revistas.

R
eferencias: * Todos los pasajes bíblicos que aparecen en este artículo han sido tomados de la versión Nueva Reina-Valera 1990. 1. Para información sobre investigaciones recientes sobre la naturaleza del infierno, ver Samuele Bacchiocchi: Immortality or Resurrection? A Biblical Study on Human Nature and Destiny (Berrien Springs, Mich.: Biblical Perspectives, 1997), pp. 193-248. 2. Ver William V. Crockett: “The Metaphorical View”, in William Crockett, ed., Four Views of Hell (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1992), pp. 43-81. 3. Billy Graham: “There Is a Real Hell”, Decision 25 (Julio-Agosto 1984), p. 2. En cierto lugar, Graham pregunta: “¿Podría ser que el fuego al que se refirió Jesús es una eterna búsqueda de Dios que nunca se satisface? El estar lejos de Dios para siempre, separados de su presencia, sería, ciertamente, un infierno”. Ver The Challenge: Sermons From Madison Square Garden (Garden City, N. Y.: Doubleday, 1969), p. 75. 4. Crockett, p. 61. 5. Basil F. C. Atkinson: Life and Immortality: An Examination of the Nature and Meaning of Life and Death as They Are Revealed in the Scriptures (Taunton, England: E. Goodman, s. f.), pp. 85, 86. 6. Ibíd. 7. John Stott y David L. Edwards, Essentials: A Liberal-Evangelical Dialogue (London: Hodder y Stoughton, 1988), p. 316. 8. M. McNamara, The New Testament and the Palestinian Targum to the Pentateuch (New York: Pontifical Biblical Institute, 1978), p. 123. 9. Stott y Edwards, Essentials, pp. 318, 319.

Fotografía: detalle "El mapa del Infierno" de Sandro Boticelli (realizado entre 1480 y 1490)





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viernes, 30 de julio de 2010

¡AVANCEN! Sermón de Ted N. C. Wilson

INTRODUCCIÓN

Buenos días, hermanos y hermanas en Cristo! Que privilegio adorar juntos en este último sábado por la mañana del 59º Congreso de la Asociación General. Estamos contentos por las diversas maneras que el Señor ha dirigido a su iglesia durante esta semana. Le damos toda la gloria.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día está en un viaje directo al cielo y ya casi estamos en casa. Creo con todo mi corazón que Jesús viene pronto. Lo decimos en cada idioma…. “ Jesus revien bientot! (Fránces), Haysoos vee-en-nay (vien-a) pronto! (Español), Brehvee Jayzeus voltarah! (Portugues), Isus prediot skora! (Ruso), Yesu ana- kuja kari-buni sana! (Swahili), Yesu knee me.....Kgauld....O shim- knee-dah! (Koreano), Yesu zhai-lie! (Chino), Yesu jelldee eye-gah! (Hindu), Si Haysus eye ma-lahh-pit nang duma-ting! (Tagalog), Ha ana ahti seriahn! (Arabe), Yahsus kommt bahldt! (Alemán)..." y en muchos otros idiomas del mundo.

Aprecio el maravilloso espíritu y entusiasmo de nuestra familia de fe en todo el mundo. Y mientras estamos todos orgullosos de nuestras respectivas naciones y culturas, alabo al Señor porque hay una cultura de Cristo que nos une a todos juntos y reemplaza a los demás. En ese espíritu, humildemente pido por sus oraciones para que el mensaje que comparto hoy sea escuchado claramente y que el mensajero no sea exaltado. Para ese fin, si hay un punto en particular en el cual ustedes están de acuerdo, por favor respondan con un caluroso “Amen” en vez de aplaudir. Gracias por su ayuda en guardar el mensaje, y no al mensajero, durante nuestro tiempo junto.



MUNDO CAÓTICO; PALABRA SÓLIDA

Las señales de la venida de Cristo se están incrementando en frecuencia y en intensidad cada día. Los eventos destructivos en la naturaleza, la gran confusión de las políticas mundanales, las actividades penetrantes y comprometedoras del ecumenismo, la desintegración de los valores de la familia y la sociedad, la desconfianza en la autoridad absoluta de la Santa Palabra de Dios y los diez mandamientos, el crimen galopante y el decaimiento moral, las guerras y rumores de guerra y la lista continúa. Todo señala sin lugar a dudas al clímax de la historia de la tierra y el retorno del Señor quien nos llevará en el viaje final a casa, al cielo.

Que tremenda bendición saber que aun en el medio de la incertidumbre del mundo alrededor nuestro podemos descansar con absoluta seguridad en la palabra invariable de Dios! A través del curso de la historia humana y en contra del ataque satánico implacable, Dios ha preservado Su Santa Palabra. La Biblia contiene un registro exacto de nuestros orígenes, un registro confiable de nuestra salvación, y una mirada gloriosa a nuestra pronta liberación. Como Adventistas del Séptimo Día, aceptamos la Biblia como el fundamento para todas nuestras creencias y vemos en sus páginas nuestra identidad y misión profética.

IDENTIDAD Y MISIÓN ADVENTISTA

Con el poder de su verdad, Dios ha labrado de este mundo caótico a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Somos un pueblo peculiar, el pueblo remanente de Dios que exaltará a Cristo, su Justicia, el mensaje de sus tres ángeles de Apocalipsis 14 y su pronta venida. Como cristianos creyentes en la Biblia viviendo en los últimos días de la historia de la tierra, seremos lo que el apóstol Pedro llamó “un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. Como pueblo remanente de Dios identificado en Apocalipsis 12:17 como los que “guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”, tenemos un mensaje único de esperanza y un mandato para proclamar la gracia de Dios al mundo. En el séptimo volumen de los Testimonios leemos, “Los Adventistas del Séptimo Día han sido elegidos por Dios como un pueblo peculiar, separados del mundo… El los ha hecho sus representantes y los ha llamado a ser embajadores de Él en su última obra de salvación”.

SÁBADO

Una de las características que identifican al pueblo de Dios de los últimos días es el hecho que los miembros de su iglesia aceptan y creen TODOS los diez mandamientos de Dios incluyendo el cuarto mandamiento el cual nos llama a recordar el día Sábado santo de Dios. La observancia del Sábado no es la única señal de su creación en el principio pero será LA SEÑAL del pueblo de Dios en los últimos días en contraste con aquellos que tienen la marca de la bestia representando un intento para guardar un día que Dios no lo ha separado como santo.

EL SÁBADO Y EL MENSAJE DE LOS TRES ÁNGELES

El Sábado y su significado relaciona cada uno de los mensajes de los tres ángeles en Apocalipsis 14. El primer ángel que “tiene el evangelio eterno” –la justicia de Cristo- proclama “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. Dios es el Creador y es adorado en Su Día sábado como una señal de nuestra lealtad a su palabra y poder creativo. El segundo ángel en el versículo 8 proclama “Ha caído, ha caído Babilonia…, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”. Ella ha corrompido los mandamientos de Dios e instituido otro día de adoración que no es el séptimo día sábado el cual es la verdadera marca de la creación de Dios. El tercer ángel anuncia en los versículos 9-12 que “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano él o ella será atormentado o destruido con fuego y azufre”. Si adoras a la bestia y a su imagen estas rechazando la ÚNICA señal que Dios ha proclamado como su prueba de lealtad….el séptimo día Sábado.

SALVACIÓN

El tercer ángel cierra su proclamación en el versículo 12 al identificar al pueblo de Dios como aquellos quienes “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Confiamos plenamente en Jesús y nuestra relación con Él para nuestra salvación. No obtenemos la salvación a través de las obras, sino a través de la gracia de Cristo que proclamamos. La gracia es la promesa del perdón de Dios y la provisión del poder de Dios – justificación y santificación. No puedes separar lo que Cristo hace POR TI (justificándote diariamente como si no hubieses pecado) de lo que Él hace EN TI (santificándote diariamente cuando te rindes a Él y permites que el poder del Santo Espíritu para cambiar tu vida para llevar a ser más y más como Jesús). Este es el Evangelio eterno el cual es hablado en el mensaje del primer ángel. Es la justificación por la fe. Esto es porque los Adventistas del Séptimo Día deben ser las voces más poderosas al proclamar la gracia de Dios! El tema del Gran Conflicto se trata de la gracia de Dios para salvar a los pecadores y a través de Su poder para transformarlos en Sus hijos e hijas, testigos fieles proclamando los mensajes de los tres ángeles con celo del Espíritu Santo a través de una viva conexión con Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe.

La sangre expiatoria de Jesucristo en la cruz y el ministerio expiatorio de Jesucristo en el santuario celestial tiene sólo un propósito: la salvación de cada pecador arrepentido. Así, a través de su sacrificio expiatorio y el ministerio del Real Sacerdocio “podemos acercarnos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Este es la gracia redentora, poderosa y maravillosa la cual hemos sido llamados a proclamar a un mundo enfermo de pecado.

Además, sólo una acción genuina de las profundidades de la gracia de Dios puede remover toda razón para los extremos opuestos ya sea de auto indulgencia o auto dependencia. Ese maravilloso libro El Camino a Cristo, explica que “No tenemos razón para la exaltación propia. Nuestro único motivo de esperanza es la rectitud de Cristo que nos es impartida, dada gratuitamente (justificación), y es moldeada por su Espíritu, obrando en nosotros y por nosotros (santificación)". Lea esas páginas maravillosas en torno a esta cita para tener una visión clara de la justificación por la fe.

EL ESPÍRITU DE PROFECÍA

Ahora, retornemos a Apocalipsis 12:17 y a otra gran marca distintiva del pueblo remanente de Dios. Leemos que tendrán “el testimonio de Jesucristo”. El mismo espíritu que motivó a los santos hombres nuevamente en estos últimos días levantará un mensajero del Señor. Mis hermanos y hermanas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el Señor nos ha dado uno de los dones más grandes posibles en las escrituras del Espíritu de Profecía. Así como la Biblia no es anticuada o irrelevante, tampoco lo es el testimonio de la mensajera de Dios de los últimos días. Dios usó a Elena G. White con una sierva humilde para proveer una visión inspirada acerca de la Escritura, profecía, salud, educación relaciones, misión, familias y muchos otros temas. Lean el Espíritu de Profecía, sigan el Espíritu de Profecía y compartan el Espíritu de Profecía. Hay muchos libros maravillosos para compartir, incluyendo el libro que Elena White indicó que ella deseaba distribuirlo más que cualquier otro, “El Gran Conflicto”. Agradezcamos al Señor por la libertad religiosa en este y otros países que nos permiten compartir la verdad. El Espíritu de Profecía es una de las marcas del pueblo de Dios de los últimos días y es tan aplicable hoy como lo fue antes porque nos fue dado por el cielo mismo. Como el remanente fiel de Dios, no podemos hacer nada sin el efecto de la preciosa luz dada en los escritos de Elena G. White.

HUMILDAD COMO LA DE CRISTO

Cuando usamos ese término, la iglesia remanente o el pueblo remanente, no debemos nunca usarlo de una manera exclusiva y auto centrada. Somos el pueblo más humilde en la tierra, que reconoce nuestra necesidad completa de Jesús nuestro Salvador y lo adoramos por llamarnos en este poderoso movimiento.

Adventista. Este movimiento adventista está conformado por gente simple y humilde – no simplista, sino simple. Muchos del pueblo de Dios son educados, disciplinados y comprensibles, pero así son personas simples. Nuestro Salvador habló con autoridad sorprendente y aún era lo suficientemente humilde para atraer al peor de los pecadores. Esta iglesia no es sólo otra denominación; es un movimiento único iniciado en el cielo con una misión de salvación al mundo que debe continuamente avanzar en la humildad de Jesús. El mundo necesita escuchar el mensaje de Cristo de un pueblo que se parece a Cristo. Cuando somos transformados por su gracia, predicaremos, enseñaremos y testificaremos el mensaje directo de la Biblia y del Espíritu de Profecía de una manera humilde y amorosa.

Cuando nosotros, con toda humildad, confiamos por completo en los brazos eternos de nuestro Señor, Él trabajará a través de nosotros de una manera poderosa para dar el mensaje final de la misericordia a un mundo moribundo. Nuestro éxito al acabar esta obra depende de nuestra sumisión a la Palabra de Dios y a la guía del Espíritu Santo. Depende de humillarnos ante nuestro Creador y negarse uno mismo para que Jesús nos pueda controlar y nos ayude a superar nuestro pecado. Depende de si estamos o no dispuestos a pedir con humildad el reavivamiento y reforma en nuestras vidas personales y corporativamente como iglesia que conducirá al derramamiento del Espíritu Santo en la lluvia tardía.

La Sra. White registra una visión en Testimonios Vol. 8 titulado “¿Qué Podría Haber Sido?” (“What Might Have Been”, Testimonies to the Church, Vol 8, p 104-106). Ella vio que Dios quería hacer dos grandes cosas en la Sesión de la Conferencia General en 1901: 1. Reorganizar la iglesia que nos da gran parte de la estructura que tenemos hoy, y 2. Proporcionar el derramamiento del Espíritu Santo, la cual no sucedió porque había incredulidad en la iglesia y los líderes y el pueblo de Dios no se humillaron ante Dios. La iglesia perdió la oportunidad de recibir la lluvia tardía. Fue hace ciento nueve años. No hagamos esperar más a Dios para comenzar la lluvia tardía para que Jesús pueda venir.

Tenemos que orar sinceramente por esa experiencia. Hemos estado haciendo eso durante esta sesión y debemos seguir buscando sinceramente la voluntad del Señor en nuestras vidas cuando nos vayamos de aquí. La Sra. White deja claro que "un reavivamiento de la verdadera piedad entre nosotros es el mayor y más urgente de todas nuestras necesidades. Buscar esto, debe ser nuestro primer trabajo". Durante las sesiones de trabajo de esta Asociación General, ustedes han estado suplicando por un avivamiento y reforma, por el Espíritu Santo y la lluvia tardía. Hermanos y hermanas, este es el tiempo... ¡El Señor viene pronto! Quiere usar a su iglesia remanente de una manera más poderosa. El Señor desea reproducir en nosotros su propio carácter. Esto puede suceder si nos entregamos a Él cada día. Como Pablo nos dice en Filipenses 2:5, "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús". Cuando nos conectamos con Cristo todos los días y dejamos que El pueda trabajar a través de nosotros, seremos usados por el Espíritu Santo para proclamar su gracia y para acelerar la venida del Señor. Recuerden, este es el movimiento Adventista, un pueblo llamado, una iglesia remanente, un pueblo del destino, un pueblo en un viaje hacia el cielo, que proclama la gracia de Dios.

En el libro Lecciones Objetivas de Cristo leemos el deseo de Cristo por su pueblo: "Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces Él vendrá para reclamarlos como si fueran propios. Es el privilegio de cada cristiano no sólo a buscar sino apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan su fruto con el nombre de su gloria, cuan rápidamente el mundo entero será sembrado con la semilla del evangelio. Rápidamente la gran última cosecha estaría madura, y Cristo vendría para recoger el precioso grano".

ISRAEL FUERA DE EGIPTO

En el Antiguo Testamento, Dios llamó a un pueblo peculiar con un mensaje y un destino. Ellos fueron llamados a seguir un camino de fe y por su confianza en Él para proclamar la gracia de Dios al mundo. Los hijos de Israel vivieron en Egipto durante 400 años y terminaron siendo esclavos de los egipcios. Crecí en Egipto hasta cerca de los ocho años. El Cairo fue mi casa, sabía muy poco sobre el mundo, excepto sobre el Medio Oriente. Es un lugar maravilloso lleno de gente maravillosa. Sin embargo, en aquel tiempo antiguo, Israel estaba en cautiverio en Egipto. A través del uso milagroso de Dios de Moisés, Aarón y Miriam, Dios liberó a su pueblo para un viaje... para una misión en el mundo. Después de la décima devastadora y última plaga, los Hijos de Israel salieron en su viaje hacia el sur de Egipto.

Éxodo 13:21 dice que "...Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche” ¡Qué maravilloso Dios... El nos guiará de día y de noche! El Señor los condujo por el lado oeste del Mar Rojo al lado del desierto Egipcio. Leemos en el capítulo 14:02 que Dios los llevó a un lugar para que "acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal- zefón; delante de él acamparéis junto al mar”. Mi padre, que pasó casi 15 años en Egipto, siente que él sabe dónde está este lugar tal como está descrito en "Patriarcas y Profetas". Es un lugar donde Dios pudo demostrar su poder contra los egipcios. Algunos estudiosos de la Biblia creen que los hijos de Israel cruzaron el Mar Rojo en un lugar de juncos hasta la altura de la cintura. ¿De qué valor sería para Dios demostrar su poder? Absolutamente de ningún valor! En realidad, era un lugar muy difícil. Como los israelitas fueron avanzando al sur tenían el desierto Egipcio al oeste, una montaña frente a ellos, el Mar Rojo al este y Egipto detrás de ellos. El capítulo continúa describiendo cómo el faraón cambió de opinión y reunió sus fuerzas para perseguir a los israelitas con "seiscientos carros elegidos y todos los carros de Egipto". El versículo 10 dice que cuando los israelitas oyeron que el ejército del Faraón venía, se aterrorizaron. ¿Por qué es que cuando Dios nos está conduciendo, nos da miedo? Los israelitas tenían la demostración de la nube y el pilar de fuego - ¿por qué no confiar en un poder que los estaba guiando? Vamos a aprender la lección. Los israelitas estaban tan angustiados que se enojaron con Moisés, en el versículo 11 dice: "¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?” ¿Por qué actuamos de la misma manera a veces? Vemos las señales milagrosas de Dios y su misericordia y luego cuando algo sale mal culpamos a Dios.

Luego en el versículo 13 Moisés le dice al pueblo que no tenga miedo, "estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros”. A menudo nos sentimos tentados a actuar con nuestros propios impulsos, sin permitir que el Señor guíe nuestros pasos. Sin embargo, el Señor nos pide que vayamos hacia delante sólo bajo su dirección. Así Moisés dio la promesa de gran alcance en el versículo 14 que debería ser la promesa que todos clamamos al enfrentar la culminación de la gran controversia entre Cristo y Satanás, "Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos". Hermanos y hermanas, el Señor peleará por nosotros, Él abrirá el camino. Él proveerá la victoria a su iglesia, pero debemos confiar en Él, debemos humillarnos delante de Él, debemos obedecerle, y debemos seguir su liderazgo.

Luego, Dios anunció a los Hijos de Israel por medio de Moisés la misma orden que le da a su iglesia remanente de los últimos días. El versículo 15 declara: "Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que MARCHEN”. Cuando Dios dice, AVANCEN, tenemos que AVANZAR.

Sin embargo, los hijos de Israel no podían ver el panorama. Se habían olvidado de cómo Dios los había llevado en el pasado. No olvidemos nunca que Dios ha guiado a este movimiento Adventista en el pasado y cómo Él lo llevará a la victoria en el futuro para la gloria de su nombre y la reivindicación de su plan de salvación ante el universo entero. Estamos en el final del conflicto de los siglos, y Dios dice "AVANCEN".

Pero ¿Qué hicieron los Hijos de Israel? Se sintieron atrapados por el desierto a su derecha, la montaña por delante de ellos, el Mar Rojo a su izquierda y el ejército de Egipto que se aproximaba detrás de ellos. Ellos no pusieron su confianza en el poder de Dios. Todo lo que podían ver eran las barreras.

No sé qué barreras estas afrontando hoy. No sé qué barreras crees que la iglesia está enfrentando hoy. Lo que sea, Dios tiene un camino –para cada uno de nosotros personalmente y para la iglesia cuando clamamos la gracia de Dios.

1. Estas enfrentando:
- ¿Las montañas de la duda secular en la Biblia?
- ¿Un mar de interpretación liberal de la Palabra de Dios?
- ¿Ejércitos de confusión espiritual?
Dios dice que somos una nación santa y un pueblo peculiar, “ Avancen”

2. Estas confrontando a:
- ¿Montañas de dificultades financieras?
- ¿Un mar de conflictos personales y familiares?
- ¿Fuerzas de cambio social negativo?
El Señor dice “Avancen” Tú eres mi pueblo escogido.

3. Estas rodeado de
- ¿Montañas de mala comunicación?
- ¿Un mar de confusión y falta de descanso en el hogar/en el trabajo /en la iglesia/en la sociedad?
- ¿Fuerzas de conflicto emocional y de desconfianza?
Dios dice, “Avancen” sin importar las circunstancias. Dios tiene un camino a seguir.

La inspiración nos dice: "Dios en su providencia trajo a los hebreos en la espesura de montañas frente al mar, de que él puede manifestar su poder en su liberación y abatir el orgullo de sus opresores. Podría haberlos salvado de cualquier otra manera, pero Él optó por este método para poner a prueba su fe y su confianza en Él" (Patriarcas y Profetas, p. 290).

Fue entonces que Dios obró uno de sus grandes milagros como Él hará hoy! Los versículos 19 y 20 de Éxodo 14 dice que la nube de protección de Dios se movió de adelante de los israelitas para atrás para protegerlos del ejército egipcio. Para los israelitas la nube fue una inundación de luz y para los egipcios era una pared de oscuridad.

El versículo 21 dice que Moisés alzó su mano sobre el Mar Rojo y Dios creó el gran camino por el Mar Rojo. La nube permaneció atrás con los egipcios mientras que los israelitas avanzaban en fe a través del Mar Rojo. ¿Puedes imaginarte la emoción de más de un millón de personas caminando a través del mar en un camino seco? Imagina la emoción que los niños tuvieron cuando vieron a un pez nadando como si fuera un acuario.

De nuevo en Patriarcas y Profetas, la pluma inspirada describe el escenario en un poderoso lenguaje, "La gran lección que aquí se enseña es para todos los tiempos. A menudo la vida cristiana se ve acosada por peligros, y el deber parece difícil de realizar. La imaginación nos retrata una inminente ruina delante y la servidumbre o la muerte detrás. Sin embargo, la voz de Dios habla claramente: "Avancen". Debemos obedecer este mandato, aun cuando nuestros ojos no puedan penetrar la oscuridad y sintamos las frías olas sobre nuestros pies. Los obstáculos que impiden nuestro progreso nunca desaparecerán ante un espíritu vacilante y dudoso” (Patriarcas y Profetas, p. 290).

Así que, hermanos y hermanas, miren al Dios todopoderoso quien te puede tomar a través de cualquier cosa que enfrentes en el futuro. Nunca pierdas tu entera confianza y seguridad en Él. Siempre obedece su mandato de “Avanzar”. Después que los israelitas hubieron completado su tarea dirigida por el cielo de caminar a través del Mar Rojo, se les permitió a los egipcios perseguirlos. Todo fue de acuerdo al plan de Dios. Dios tiene un plan para tu vida y para esta iglesia. Nunca dudes del destino de este poderoso movimiento adventista. Esta en las manos de Dios. Dios nos ha dado la instrucción profética de conocer la culminación de la gran controversia - ¡Dios es el vencedor!

Los versículos 23-30 describen la visión increíble del ejército Egipcio persiguiendo a los israelitas sólo para que el Señor milagrosamente quitase las ruedas de sus carros y luego hiciera que el poderoso mar Rojo se tragase a todo el ejército para la victoria completa. Pueden ver lo que sucede al "estad firmes, y ved la salvación del Señor". El versículo 31 registra , "... Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo”.

Éxodo Capítulo 15 registra la gran canción de victoria cantada por Moisés y los Hijos de Israel, “… porque se ha magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré”.

Hermanos y hermanas del movimiento Adventista….estamos en un viaje grandioso. Sólo mira a Dios para tu liberación. El mensajero del Señor declara “La senda donde Dios guía el camino puede estar a través del desierto o el mar, pero es un camino seguro” (Patriarcas y Profetas, p. 290).

Por supuesto, puedes estar seguro de que cualquiera sea la dirección a la que Dios te llama, Satanás te tienta para ir a otro lado. Cuando Dios dice "Adelante", el diablo tiene un paso atrás para ti. Pero mis amigos, ahora que estamos en el borde de nuestro hogar eterno, el mismo Dios que ordenó a los israelitas para avanzar a la tierra prometida y no hacia atrás a Egipto hoy os llama a seguir adelante y no al revés (Éxodo 14:15).

AVANZA, NO RETROCEDAS

Avanza, no retrocedas... No sucumbas ante la idea equivocada, ganando el apoyo incluso en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, de aceptar el culto o los métodos de evangelización de alcance sólo porque son nuevos y están "de moda". Debemos estar atentos para probar todas las cosas conforme a la autoridad suprema de la Palabra de Dios y el consejo con la que hemos sido bendecidos en los escritos de Elena G. de White. No lleguemos a los movimientos o los centros de mega-iglesia fuera de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que prometen éxito espiritual basado en una teología defectuosa. Manténgase alejados de las disciplinas espirituales no bíblicas o métodos de formación espiritual que tienen su origen en el misticismo, como la oración contemplativa (contemplative prayer), la oración centrada (centering prayer), y el movimiento de la iglesia emergente en la que se promueven. Miren dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día Iglesia, a los pastores humildes, los evangelistas, los eruditos bíblicos, los líderes y directores departamentales que pueden proporcionar los métodos de evangelización y programas que se basan en sólidos principios bíblicos y en el tema del "Gran Conflicto".

¡Avancen, no retrocedan! Usen y practique un culto, la música y los servicios de iglesia centrados en Cristo y basados en la Biblia. Si bien entendemos que los servicios de culto y de las culturas varían en todo el mundo, no retrocedamos en la configuración pagana confusa donde la música y la adoración se centran en la emoción y en la experiencia que se pierde el enfoque central en la Palabra de Dios. Todos los cultos, ya sean simples o complejo debe hacer una cosa y una cosa solamente: exaltar a Cristo y dejar el yo. Los métodos de adoración que elevan el rendimiento y el yo deben ser sustituidos por una simple y dulce reflexión centrada en Cristo, en un enfoque bíblico. Definirlo muy de cerca es imposible, pero cuando se lee en la Escritura de la santidad de la presencia de Dios el Espíritu Santo te ayudará a saber qué está bien y qué está mal.

¡Avancen, no retrocedan! Permanezcan en la verdad aunque se desplomen los cielos. No sucumba a la teología fanática que arranca la Palabra de Dios de los pilares de la verdad bíblica y las creencias vitales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. No se dejen llevar con cada pequeño capricho de la "nueva" teología o por una complicada tabla del tiempo que tienen por objeto explicar los conceptos oscuros o inusuales que poco tienen que ver con nuestra teología y la misión global. Las creencias históricas bíblicas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día no se moverán. La fundación Bíblica se mantendrá segura hasta el final de los tiempos. Escuchen lo que se nos dice en Mensajes selectos, tomo 1, página 246, "¿Qué influencia es la que induciría a los hombres en esta etapa de nuestra historia para proceder en una forma solapada y poderosa para derribar el fundamento e nuestra fe: el fundamento que fue colocado en el principio de nuestra obra mediante el estudio de la Palabra acompañado de oración y mediante revelación?... Debo dar los mensajes de amonestación que Dios me da y luego dejar con el Señor los resultados. toda suerte de herejías han sido presentadas para dominarnos, para nublar nuestras mentes acerca de la enseñanza de la Palabra; especialmente acerca de la ministración de Cristo en el santuario celestial y el mensaje del cielo para esos últimos días, como es dado por los ángeles del capítulo 14 del Apocalipsis. Mensajes de toda especie han sido presentados a los Adventistas del Séptimo Día para ocupar el lugar de la verdad que, punto por punto, ha sido descubierta mediante estudio con oración, y testificada mediante el poder del Señor que obra milagros. Pero los hitos que nos han hecho lo que somos, han de ser preservados y serán preservados, como Dios lo ha manifestado mediante su Palabra y el testimonio de su Espíritu. Él nos insta a aferrarnos firmemente, con el vigor de la fe, a los principios fundamentales que están basados sobre una autoridad incuestionable".

¡Avancen, no retrocedan! Manténgase firme en la Palabra de Dios tal como es literalmente leída y entendida. Por supuesto, siempre debemos humildemente reconocer que somos finitos, criaturas caídas observando las obras de un Dios infinito y omnipotente. Hay cosas en ambos grandes libros de Dios, en la naturaleza y en las Escrituras que no acabamos de comprender. De hecho, se nos dice que el sacrificio de Jesús será "la ciencia y el canto de los redimidos a través del tiempo incesante de la eternidad" (El Conflicto de los Siglos, 651). Pero lo que el Señor en su misericordia nos ha dado en un lenguaje claro y que debe tomarse simplemente así, no debe ser envuelta en el escepticismo. No retrocedamos al malinterpretar los primeros once capítulos del Génesis u otras áreas de la Escritura como alegóricas o simbólicas. Así como en esta semana hemos vuelto a afirmar de manera abrumadora, la Iglesia Adventista del Séptimo Día enseña y cree tanto en el registro bíblico de la creación que tuvo lugar recientemente, en seis literales, consecutiva, contigua de 24 horas al día. La Iglesia Adventista del Séptimo Día nunca va a cambiar su postura o creencia en esa doctrina fundacional. Si Dios no creó el mundo en seis días literales y luego bendijo el día sábado, ¿por qué estamos adorando hoy en este SÉPTIMO DÍA sábado como adventistas del séptimo día? Al malinterpretar o entender mal esta doctrina es negar la Palabra de Dios y negar la propia finalidad del movimiento adventista del séptimo día como la iglesia remanente de Dios llamada a proclamar el mensaje de los tres mensajes con el poder del Espíritu Santo. No retrocedamos a la evolución atea o teísta, avancemos a la comprensión profética que la lealtad a Dios, el Creador y Redentor, se verá en la observancia del séptimo día sábado como la característica distintiva del pueblo de Dios en el tiempo final. Miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, mantengan a sus líderes, pastores, iglesias locales, educadores, instituciones y organizaciones administrativas responsables ante los más altos estándares de la creencia basada en una comprensión literal de la Escritura. Utilicen los maravillosos recursos, tales como el nuevo libro del Instituto Bíblico de Investigación sobre la hermenéutica que nos permite conocer la forma correcta de interpretar las Escrituras.

Nuevamente leamos en Mensajes Selectos, Tomo 1 en la pág. 201, “Debemos ser cuidadosos, no sea que interpretemos mal las Escrituras. Las claras enseñanzas de la Palabra de Dios no han de ser tan espiritualizadas que se pierda de vista la realidad. No se fuerce el sentido de las declaraciones de la Biblia en un esfuerzo por presentar algo raro a fin de agradar la fantasía. Entended las Escrituras tales como son”.

Alabo al Señor porque Nancy y yo fuimos criados por padres piadosos. En ninguno de nuestros hogares escuchamos una palabra despectiva acerca de la Biblia o el Espíritu de Profecía. Fuimos criados para temer al Señor y reverenciar su Palabra.

Hace unas semanas perdí mi preciosa Biblia subrayada mientras viajaba. Mientras que la atesoro y estoy muy triste de no tenerla conmigo hoy, alabo al Señor que no he perdido la Palabra de Dios. ¡Ustedes no han perdido la Palabra de Dios! Lo tienen en sus manos, ya sea en forma impresa o en tu iPhone, Ipad, u otro dispositivo electrónico. Nunca debemos dar por sentada la libertad que tenemos para leer y estudiar la Palabra de Dios. Elena G. de White habló conmovedoramente acerca de la Biblia en 1909 en su última aparición pública en una reunión de la Conferencia General. Después de hablar, salió de la plataforma y luego volvió y se apoderó de una Biblia grande y con manos temblorosas se lo entregó a la congregación y dijo: "Hermanos y hermanas, os recomiendo este libro”. Hoy mis queridos hermanos y hermanas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, debemos mantenernos firmes en el fundamento de la Escritura. Como "el pueblo de la Escritura” de Dios, vamos a leer la Biblia, vivir la Biblia, enseñar la Biblia y predicar la Biblia con todo el poder de lo alto.

¡Avancen, no retrocedan! Dejen que la Escritura sea su propio intérprete. Nuestra iglesia se ha sostenido durante mucho tiempo al método Histórico-Bíblico para entender las Escrituras, permitiendo que la Biblia se interprete a sí misma, renglón tras renglón, precepto por precepto. Sin embargo, uno de los ataques más siniestros en contra de la Biblia es de aquellos que creen en el método Histórico-Crítico para explicar la Biblia. Este enfoque no bíblico de la "alta crítica" es un enemigo mortal para nuestra teología y misión. Este enfoque pone a un erudito o un individuo por encima del enfoque simple de las escrituras y da licencia inadecuada para decidir lo que él o ella percibe como una verdad basada en los recursos y la educación de la crítica. Manténgase alejados de esta clase de enfoque, ya que lleva a la gente a desconfiar de Dios y de Su Palabra. Mensajes selectos, tomo 1, pp. 17-18 habla directamente al respecto. "Cuando los hombres, en su juicio finito, encuentran necesario entrar en un examen de las escrituras de definir lo que es inspirado y lo que no es, han pasado delante de Jesús para mostrarle un camino mejor que Él nos ha llevado…no dejes que una mente o la mano se dedique a criticar la Biblia...aférrate a tu Biblia cuando la lees, y detén tus críticas en cuanto a su validez, y obedece la Palabra, y ninguno de vosotros se perderá".

¡Avancen, no retrocedan! Acepten el espíritu de profecía como uno de los mayores dones dados a la Iglesia Adventista del Séptimo Día no sólo para el pasado sino aún más importante para el futuro. Mientras que la Biblia es lo más importante, en nuestra opinión como la máxima autoridad y árbitro final de la verdad, el Espíritu de Profecía proporciona el consejo claro e inspirado para ayudar a nuestra aplicación de la verdad bíblica. Es una guía enviada del cielo para instruir a la iglesia en la forma de llevar a cabo su misión. Se trata de un expositor fiable teológico de las Escrituras. El Espíritu de Profecía debe ser leído, creído, aplicado y promovido. No es para ser utilizado como un "garrote" para golpear a la gente en la cabeza, sino que debe ser considerado y empleado como una bendición maravillosa para dirigir la iglesia de Dios en los últimos días de la historia de esta tierra. Permítanme repetir una convicción mía, no hay nada anticuado o arcaico acerca del Espíritu de Profecía, es para hoy y hasta que Cristo vuelva.

AVANCEN

Miembros de la iglesia remanente de Dios, Dios nos está diciendo que hemos llegado al fin del tiempo, "Avancemos". Avancen al exaltar a Cristo y proclamar la gracia de Dios; Avancen en la presentación del mensaje de los tres mensajes; Avancen hacia la alegación de reavivamiento y reforma; Avancen en el seguimiento de la Biblia al leerla; Avancen en la lectura y la adhesión al consejo del Espíritu de Profecía; Avancen en proclamar al mundo la buena noticia de salvación y de la inminente segunda venida de Jesucristo. La gracia de Dios está guiando a la gente de todo el mundo a "Avanzar". Debemos continuamente levantar la bandera de la evangelización pública en todo momento. La proclamación de la gracia de Dios y el mensaje de los tres ángeles están cambiando a las personas en todas partes. El Espíritu Santo está trabajando en los corazones de los que escuchan este precioso mensaje del Advenimiento a través de sus palabras y de su testimonio evangelizador... su proclamación de la gracia de Dios. Tenemos que integrar a la evangelización en todos los aspectos de la vida como lo han hecho muchos lugares incluyendo la gran División Sudamericana donde el “evangelismo integrado” es simplemente un estilo de vida.

Un ejemplo de esto nos viene de la División Euro-Asiática. Hace unos años, Vasili fue un oficial de policía en Moldavia. Llegó a ser convencido acerca de la verdad Bíblica y de este precioso mensaje del Advenimiento y quiso ser bautizado como un Adventista del Séptimo Día. Cuando le dijo a su familia sobre su nueva fe, su padre y la madre le dijeron que lo negarían, su hermano dijo que ya no lo consideraría como un hermano, su esposa, Galina, dijo que se divorciaría de él, y su comandante de la policía le dijo que nunca le daría los sábados libres.

Vasili agonizó en oración a Dios para que le diera una respuesta directa a través de la oración simplemente abriendo su Biblia en un texto. ¿Qué hizo? Abrió su Biblia y por la gracia de Dios sus ojos buscaron las palabras de Mateo 10:35-38 donde Jesús explica como la familia puede llegar a ser nuestros enemigos y dice que si tu amas a tu padre o a tu madre más que a Cristo, no eres de Cristo. Vasili fue guiado a escuchar el mandato de Jesús de tomar su cruz y seguirlo. Vasili agradeció a Dios. Tomó su decisión. Fue a la iglesia adventista del séptimo día y fue bautizado. Cuando le dijo a su esposa que había sido bautizado, dijo que ya tenía listos los papeles del divorcio. Vasili no se agito, pero le dijo que la amaba.

Creyendo que apoyarían sus objeciones, Galina acompaño a Vasili a decirle a su familia la noticia de su bautismo. Pero para su sorpresa, los padres y el hermano de Vasili aceptaron su decisión sin objeciones.

Vasili fue a su agente de policía al mando con la carta de dimisión, explicando que había sido bautizado. El oficial dijo "¿Qué es eso? Retira eso y tomate una semana par a pensar en las cosas." Después de una semana, Vasili volvió y de nuevo ofreció su renuncia. En vez de aceptarla, el oficial al mando promovió a Vasili para no tener conflictos los sábados.

Para ese tiempo, la esposa de Vasili, Galina, tuvo un serio problema en su trabajo donde ella era la cajera. El total para el día no sumaba y la empresa dijo que le debía el dinero. En su desesperación le pidió a Vasili que orara por ella y el la invitó a orar con él acerca del problema. Al día siguiente Galina encontró el error de contabilidad para la cantidad exacta de dinero. Vasili la invitó a entregar su corazón a Dios por responder a su oración, pero ella se negó. Más tarde la madre Galina tuvo cáncer y Vasili y Galina la visitaron y oraron por ella. A través de la intervención de Dios fue curada! El corazón de Galina se ablandó y fue directamente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y fue bautizada. Estoy tan feliz de informarles a ustedes hoy que Vasili Garascuic ahora es el tesorero de la Unión Moldova y por la gracia de Dios Vasili y Galina están presentes hoy con nosotros. ¿Podrían ponerse de pie? Alaben a Dios por el poder salvador de su gracia!

Mis hermanos y hermanas aquí en este estadio de Georgia Dome y en todo el mundo, a través del poder del Espíritu Santo proclamen la gracia de Dios y el mensaje de los tres ángeles. Somos una hermosa iglesia en la diversidad, pero unidos en Cristo y en este precioso mensaje bíblico. Somos una familia internacional de todos los rincones del mundo proclamando la gracia de Dios "Avanzando" unidos por el Espíritu Santo y por nuestras creencias bíblicas fundamentales.

¡Qué precioso mensaje para este movimiento Adventista para llevarlo al mundo! La proclamación del mensaje del primer, segundo y tercer ángel llama a la gente de vuelta a la verdadera y bíblica adoración de Dios. ¡Qué Creador! ¡Redentor! ¡Sumo sacerdote! ¡Abogado! ¡Amigo! ¡Qué Dios!

¡Jesús viene pronto! Pronto veremos en el cielo oriental una pequeña nube, oscura alrededor de la mitad del tamaño del puño de un hombre. Se hace más grande y más grande y más y más brillante. Todo el cielo se derrama para este clímax de la historia terrestre. Todo el mundo lo verá, al mismo tiempo por un milagro del cielo. Y allí sentado en medio de millones de ángeles será lo que hemos estado esperando... no al humilde Cordero quebrantado, ni al Sumo Sacerdote, sino al Rey de Reyes y Señor de Señores, Jesucristo, nuestro Redentor! Miramos arriba y decimos: "Este es el Dios en quien hemos esperado". Cristo mira hacia abajo y dice: "Bien hecho buenos y fieles siervos, entren en el gozo de su Señor" y nos levantaremos para recibir al Señor en el aire para volver a casa para estar con Él para siempre... ¡el hermoso fin del viaje del Advenimiento!

Si el maravilloso amor del Señor y el plan de salvación - su gracia triunfante - ha tocado tu corazón y te gustaría renovar tu compromiso con Él y con la misión Adventista del Séptimo Día al volver a casa para anunciar su gracia, querrás pedir por un reavivamiento y reforma en tu vida y la iglesia, querrás la presencia del Espíritu Santo y la lluvia tardía a medida que se proclama la gracia de Dios, querrás anunciar el mensaje de los tres mensajes a los demás, y querrás poner tu vida y tu testimonio personal en las manos de nuestro Redentor Todopoderoso, Sumo Sacerdote y Rey que viene a enfrentar el juicio a través de su sangre, sus méritos, su misericordia y gracia... Si deseas pedir humildemente al Señor que tome el control de tu vida y ayudar a proclamar la gracia de Dios en estos últimos días de historia de la tierra ¿Irías a sus pies ahora mismo y permanecer de pie en compromiso con Él?

Te invito a aceptar la gracia maravillosa de Cristo en tu vida, para renovar tu compromiso con Él y este gran movimiento Adventista, para proclamar la gracia de Dios, y para pedir al Señor que ayude a esta iglesia a “Avanzar”. Antes de cantar nuestro canto tema y luego tener nuestra bendición final, busquemos a Dios juntos en oración… los invito a permanecer de pie y ahora girar hacia la persona que está a tu lado o detrás de ti y en oración cordial y humilde… roguemos con el Señor para un reavivamiento y reforma para que el Espíritu Santo pueda guiar a la iglesia remanente de Dios al “Avanzar” proclamando la gracia de Dios y el mensaje de los tres ángeles. Por favor, oremos juntos.






Autor: Ted N. C. Wilson, presidente de Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día.
Lugar: Sermón del sábado 3 de Julio de 2010, en 59º Congreso de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
Fuente: Adventist Review / Go Fordward
Tradución: Abel Apaza / Director de la Escuela de Educación, Universidad Peruana Unión, Perú (scribd).
Correcciones traducción y formato: Editor / OjoAdventista.com

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