viernes, 26 de diciembre de 2008

El matrimonio y la familia. Por Catherine Anthony Boldeau

[...] El matrimonio no es algo fácil; doy testimonio de eso. A nosotros, los últimos siete años nos han presentado desafíos que me recuerdan una dramática novela de ficción, con la única diferencia de que todo fue real y que tanto mi esposo como yo sobrevivimos a ello. Lo que nos mantuvo unidos es nuestra creencia fundamental en la santidad del matrimonio y la familia. También creemos que la familia es el plan de Dios, como también lo dice la Biblia y lo expresan tan claramente las doctrinas de la Iglesia Adventista.

Creo firmemente que junto con el sábado, el matrimonio fue el don que Dios les dio a Adán y a Eva durante la creación y debía ser algo hermoso, sagrado e íntimo y uno de los actos supremos de la creación: “hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gén. 2:23). Pero el pecado opacó gravemente este don. El estado de perfección que existía entre Adán y Eva, que Dios quería que sirviera de modelo para todas las generaciones, cambió. En su lugar, produjo dolor y sufrimiento interminables.

De todas las creencias fundamentales de la Iglesia Adventista, ninguna es tan atacada día a día como la del matrimonio y la familia... + en ADVENTISMO / ojo adventista, haciendo clic aquí.


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sábado, 13 de diciembre de 2008

Compromiso total con Dios / Declaración Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día

La historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día está llena de ejemplos de personas e instituciones que han sido, y son, testigos vibrantes de su fe. Debido a su apasionado compromiso con su Señor, y al profundo aprecio por su ilimitado amor, todos tienen el mismo blanco: compartir las Buenas Nuevas con los demás. El texto bíblico clave que los motivó, texto que inflama a los adventistas en todas partes, conocido como la Comisión Evangélica, el mandato del mismo Señor, está registrado en Mateo 28:19,20, y dice: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Otras versiones, como la Nácar-Colunga, traducen: "Id, pues; enseñad a todas la gentes...".

Esta orden del mismo Señor es sencilla, hermosa y cautivante, y es para todos sus seguidores, sean miembros, pastores, o administradores: Id... enseñad... bautizad... haced discípulos. Este principio es la chispa de encendido de la misión de la Iglesia y establece la norma para toda evaluación, y toda medición, del éxito. Afecta a todos, cualesquiera sean sus responsabilidades, sean laicos u obreros, abarca todos los aspectos de la vida de la Iglesia, desde la Iglesia local hasta la Asociación General, y alcanza a las escuelas, colegios y universidades, casas editoras, instituciones de salud, y organizaciones de alimentos saludables. Este compromiso está implícito, incorporado, como encapsulado, en los votos bautismales, en las declaraciones de misión, en las metas y objetivos, y en los reglamentos y estatutos de la Iglesia: "Para dar testimonio de su amante salvación", "para ayudar en la proclamación del Evangelio Eterno", "para proveer el pan de vida a las multitudes", y para "fortalecerlos en su preparación para su pronto retorno". La cuádruple orden para ir... enseñar... bautizar... hacer discípulos resuena en todos los lugares donde los adventistas del séptimo día trabajan o se reúnen.

A medida que la Iglesia crece en tamaño y complejidad, más y más feligreses, pastores y administradores se han hecho serias preguntas acerca de cómo la Iglesia está cumpliendo la Comisión Evangélica. Las ruedas y los engranajes de la Iglesia, ¿producen apenas productos y servicios que, aunque están sobre el promedio, no pueden fácil y rápidamente distinguirse de sus contrapartidas seculares? ¿O está la Iglesia asegurándose de que sus productos y servicios básicos revelen al mundo el camino hacia la vida eterna? Nada debe ser excluido de estas preguntas, no importa si se trata de los servicios de adoración de la Iglesia local o de los programas y productos de los campos e instituciones de la Iglesia.

Ha llegado el tiempo para que la Iglesia como un todo se pregunte y responda las difíciles cuestiones sobre cómo está relacionándose con el principio guiador de la Comisión Evangélica. ¿Cómo puede ese principio guiador ser una realidad en las vidas de los feligreses, los pastores, y las congregaciones? ¿Cómo pueden ellos medir su progreso en el cumplimiento de este mandato? ¿Cómo pueden las universidades de la Iglesia, los colegios secundarios y superiores, las fábricas de alimentos, las clínicas, las instituciones médicas de alta complejidad, las casas editoras, y los centros de comunicaciones cumplir su responsabilidad tomando como base la Comisión Evangélica?

Este desafío requiere una aproximación franca y analítica para determinar dónde está la Iglesia en relación con el mandato del Señor. No es suficiente medir el éxito por las normas seculares, ni es suficiente darles prioridad a esos estándares. El compromiso total para con Dios incluye, esencialmente, la aceptación total de los principios del cristianismo tal como están bosquejados en la Biblia y en el Espíritu de Profecía. Las congregaciones, las instituciones, los obreros, y los feligreses pueden fácilmente encontrar satisfacción en alcanzar blancos, reunir recursos, completar edificios, equilibrar presupuestos, obtener o renovar acreditaciones, y, sin embargo, dejar de cumplir su responsabilidad ante Dios con respecto a la Comisión Evangélica. La primera y constante prioridad de la Iglesia debe ser esta orden del Señor: Id... enseñad... bautizad... haced discípulos.

Aunque la Comisión Evangélica no cambia, su cumplimiento se demuestra en diferentes formas, por ejemplo: Un pastor trabaja en un contexto diferente del de un profesor en el aula, o del de un médico, o un administrador de institución. Pero, se trate de un rol personal o institucional, cada uno es responsable ante el mandato de Dios. Entre los grandes beneficios que se derivan cuando se evalúa la efectividad del cumplimiento de esta misión, está la creciente confianza que se desarrolla cuando cada feligrés, cada pastor, cada administrador, y cada institución de la Iglesia toma en cuenta esta prioridad y le presta la debida atención.

La familia de Dios reconoce que cada persona es individualmente responsable ante Dios. Al mismo tiempo, los creyentes son amonestados a examinarse a sí mismos (véase 2 Cor. 13:5). Así como un proceso de evaluación espiritual tiene su lugar en la vida personal, así también y seguramente tiene su lugar en la vida organizacional.

Una evaluación espiritual, aunque es apropiada, es también un asunto muy delicado, porque los humanos vemos sólo en parte. El marco de referencia terrenal siempre está limitado a lo que es visible y al breve período que rodea al presente. A pesar de eso, podemos ganar mucho mediante una evaluación cuidadosa y meditada de nuestra vida personal y de la vida organizacional.

Es posible descubrir e identificar varios principios que pueden guiarnos en tal evaluación y, aunque cualquier intento será incompleto, las siguientes áreas de evaluación específica nos ayudarán a concientizarnos de la responsabilidad que tenemos para con Dios y para con la misión, que es, precisamente, una parte integral de la relación y el compromiso del cristiano con Él. La siguiente lista no agota todas las áreas que necesitan atención, pero los principios bosquejados aquí se aplican también a otras personas, organizaciones e instituciones.

Qué implica el "Compromiso total con Dios" para cada feligrés individualmente.

A cada adventista del séptimo día, sea obrero o laico, se le promete el don del Espíritu Santo que le permitirá crecer espiritualmente en la gracia del Señor y le dará poder para desarrollar y usar los dones espirituales en el testimonio y el servicio. La presencia del Espíritu Santo en la vida del creyente, se demuestra al:
  • Mantener un hogar cristiano en el que las normas y los principios de Cristo se enseñan y se ejemplifican.
  • Vivir una vida que se goza en la certeza de la salvación, impulsada por el Espíritu Santo para dar un testimonio personal efectivo a los demás, y que desarrolla con Cristo un carácter amable, consecuente con la voluntad de Dios revelada en su Palabra.
  • Usar los dones espirituales que Dios ha dado a cada uno.
  • Dedicar el tiempo, los dones espirituales, y los recursos, con oración y en forma sistemática, para proclamar el Evangelio y, ya sea individualmente o como parte de la familia de la Iglesia, llegar a ser la sal y luz del Señor al compartir su amor en la vida de familia y en el servicio a la comunidad, motivado siempre por el sentido del pronto regreso del Señor y por su mandato de predicar su Evangelio tanto en el hogar como fuera de él.
  • Participar en un plan sistemático de crecimiento espiritual y evaluación de la forma en que uno camina con Dios, formando parejas de socios espirituales mutuamente responsables, cuyo principal objetivo sea el de ayudarse unos a los otros con oraciones.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para un pastor de Iglesia.

Un pastor adventista del séptimo día, llamado y capacitado por el Espíritu Santo, e impulsado por el amor a las almas, dirige los pecadores hacia Cristo como Creador y Redentor y les enseña cómo compartir su fe y llegar a ser discípulos eficaces. Comparte regularmente una dieta espiritual equilibrada y fresca, resultado de su comunión con Dios y con su Palabra. El pastor muestra la gracia salvadora y el poder transformador del evangelio, al:
  • Empeñarse en que su familia sea un modelo de lo que el Señor espera del matrimonio y la familia.
  • Predicar sermones basados en la Biblia, sermones Cristocéntricos, que alimenten a los miembros y apoyen a la Iglesia mundial, enseñándoles las creencias fundamentales con un sentido de urgencia basado en la comprensión adventista de las profecías tal como las enseña la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
  • Invitar a todos a someterse al poder transformador del Espíritu Santo a fin de que el evangelio pueda ser manifestado en la vida compasiva del creyente dirigido por la fe.
  • Conducir a la Iglesia local en una vigorosa actividad evangelizadora que dé como resultado, no sólo un incremento de la hermandad, sino también el establecimiento de nuevas congregaciones, manteniendo, sin embargo, un fuerte apoyo tanto a la obra local como a la obra mundial de la Iglesia.
  • Dar evidencias de un ministerio eficaz al aumentar numéricamente la feligresía y al crecer en experiencia espiritual y en la adoración, apresurando así el regreso del Señor.
  • Priorizar el crecimiento espiritual personal y la eficacia en la misión al participar regularmente en procesos de evaluación de los resultados espirituales. La División desarrollará un modelo de evaluación para ser aplicado en cada Unión/Asociación/Misión, que incluya un módulo de autoevaluación, como también aspectos que se refieran a la responsabilidad del pastor para con la(s) congregación(es) y hacia la Organización mundial de la Iglesia.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para una Iglesia local.

Una congregación adventista del séptimo día actúa creativamente y con un sentido de autocrítica, como una comunidad que testifica y edifica, facilitando la proclamación del evangelio, tanto a nivel local, como nacional, y aun global. Una congregación tal, vive en el mundo como "el cuerpo de Cristo", mostrando la misma preocupación y acción positiva para con aquellos con quienes entra en contacto, como la que mostraba el Señor en su ministerio terrenal, al:
  • Demostrar una absoluta seguridad en la gracia salvadora de Cristo y un compromiso con las enseñanzas distintivas de su Palabra.
  • Comprender y aceptar su papel como parte de un movimiento final que tiene la responsabilidad de propagar el Evangelio a nivel local, nacional y global.
  • Desarrollar planes estratégicos para compartir las Buenas Nuevas en su comunidad, con el objeto de asegurarse que las personas comprendan cómo puede Jesús cambiar sus vidas y prepararlas para su pronta venida, y al ayudar a establecer nuevas congregaciones.
  • Edificar la vida de los feligreses y sus familias a fin de que crezcan espiritualmente y prosigan confiadamente en la misión y en las verdades expresadas por medio de la Iglesia remanente.
  • Reconocer el privilegio de ser una congregación adventista del séptimo día y su correspondiente responsabilidad para con la familia mundial de Iglesias adventistas del séptimo día, tal como está bosquejada en el Manual de la Iglesia al aceptar e implementar planes amplios que permitan la difusión del evangelio en contextos cada vez más abarcantes; y al participar en el sistema organizativo, financiero, y representativo de la Iglesia, destinado a facilitar la acción misionera mundial.
  • Participar en un plan de evaluación que lleve a la congregación a descubrir cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles, y cuáles son los avances hechos en su misión de enseñar, bautizar y hacer discípulos. El plan de evaluación será normalmente un programa de autoevaluación realizado anualmente por toda la congregación en pleno; aunque periódicamente, deberá incluir una evaluación de la participación en, y la responsabilidad para con, la Organización más amplia a la que pertenece. Cada División ayudará en el desarrollo del proceso de evaluación, en consulta con las uniones y las asociaciones/misiones locales, para ser usado dentro de su territorio.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para los colegios primarios y secundarios.

Un colegio de nivel primario o secundario crea un clima que nutre a los alumnos mental, física, social y espiritualmente, e instila en ellos confianza en la pertinencia, el papel, el mensaje, y la misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los colegios proveen excelencia en la educación adventista, al:
  • Desarrollar, para la institución, un plan maestro espiritual abarcante y un currículo para todas las materias que, además de la excelencia académica, apoyen la visión mundial de los Adventistas del Séptimo Día, e integren la fe con la enseñanza.
  • Emplear profesores adventistas del séptimo día, totalmente comprometidos y profesionalmente competentes, que integren la fe con el conocimiento al nutrir a sus alumnos para que sean buenos ciudadanos y miembros de Iglesia.
  • Trabajar con los padres y las congregaciones locales para asegurar que cada alumno conozca las demandas de Cristo y tenga la oportunidad de decidirse en favor de él y ser bautizado.
  • Transmitir a los alumnos una comprensión de la razón bíblica de la existencia del pueblo de Dios en los últimos días, y de cómo pueden participar en el cumplimiento de la misión de la Iglesia.
  • Involucrar al personal y a los alumnos en actividades de extensión del evangelio en formas que sean apropiadas a la edad de ellos, planificando oportunidades para la testificación en la comunidad.
  • Participar sistemáticamente en un proceso de evaluación espiritual desarrollado por la División, y puesto en práctica por las uniones/asociaciones/misiones, que proporcionen informes anuales para presentar a la junta directiva de la institución y a los delegados al congreso del campo local.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para las instituciones superiores y las universidades.

Una institución superior o universidad adventista del séptimo día ofrece a los jóvenes adventistas y a otros jóvenes de las localidades circundantes que deseen tener la oportunidad de estudiar en un ambiente adventista, una educación de nivel terciario y/o de posgrado, académicamente sólida, demostrada al:
  • Desarrollar un plan maestro espiritual amplio, propuesto por el personal de la institución y aprobado por su junta directiva, que identifique las verdades y valores espirituales, tanto de conocimiento como de relación, que la institución se ha comprometido a compartir con sus alumnos; e indique en qué oportunidades de un período determinado, y mediante qué medios serán transmitidos esos valores.
  • Mantener un ambiente, tanto en el aula como en todo el campus, que asegure oportunidades tanto para la instrucción académica como para encuentros evangélicos, con el objeto de producir graduados que sean reconocidos por la Iglesia y por la sociedad por la excelencia académica y espiritual de sus vidas; hombres y mujeres que sean bien equilibrados mental, espiritual y socialmente; hombres y mujeres que amen a su Señor, que mantengan en alto las normas divinas en su vida diaria, que ayuden a formar congregaciones locales sólidas y prósperas, y que actúen como la sal y la luz de sus comunidades, sean laicos u obreros.
  • Afirmar inequívocamente en el aula, y en la vida diaria del campus las creencias, las prácticas y la visión mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, compartiendo el gozo del evangelio, demostrando confianza en el papel divinamente establecido para el movimiento adventista y en su continua significación dentro del plan de Dios para estos últimos días, facilitando las actividades para que los profesores, el personal y los alumnos puedan testificar y realizar servicio cristiano; y estimular a profesores y empleados a vivir un estilo de vida consecuente que se manifieste por medio de relaciones positivas y formativas con los estudiantes;
  • Emplear profesores adventistas del séptimo día totalmente comprometidos y profesionalmente competentes, que sean activos en su Iglesia local y que integren la fe y el conocimiento en el contexto de la formación de sus alumnos para que lleguen a ser miembros productivos tanto de la sociedad como de la Iglesia del Señor, y que interactúen con los padres de los alumnos y otras personas interesadas en la educación, a fin de comprender y poner en práctica las elevadas expectativas académicas y espirituales que tiene este programa educativo al servicio de la juventud.
  • Evaluar el cumplimiento de los objetivos bosquejados en el plan maestro espiritual mediante un programa de evaluación amplio, preparado por el mismo personal docente, y aprobado por la junta directiva respectiva, diseñado en forma suficientemente específica para que permita evaluar cada aspecto de la vida en el campus; que sirva para guiar a la administración de la institución educacional superior o universidad a tomar las medidas afirmativas o correctivas que sean necesarias, que sirvan de base para los informes anuales acerca de la salud espiritual de la institución presentados a la junta directiva y a los delegados al congreso del campo local.
  • Someter el plan maestro propuesto para el área espiritual, y su programa de evaluación, a un panel internacional de educadores altamente calificados, nombrado por la Asociación General, el que a su vez, entregará a la junta directiva de la institución educacional superior o universidad la evaluación escrita del plan maestro en el área espiritual y de su programa de evaluación.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para los hospitales y otras instituciones médicas

Un hospital o institución médica Adventista del séptimo día ofrece, en la comunidad donde sirve, atención de la salud de la más alta calidad, dirigida a la persona total, desarrollando un plan amplio de evaluación espiritual que incluya:
  • Crear una atmósfera positiva, bien planificada, que se concentre en la presencia sanadora del Señor.
  • Desarrollar un equipo de médicos y enfermeros profesionalmente competentes, orientados hacia la misión, y que sean compasivos; que ministren con sensibilidad a los pacientes desde el contexto de su fe cristiana como también de las creencias distintivas de los adventistas del séptimo día.
  • Asegurarse de que todos los que estén dentro de la esfera de influencia de la institución perciban que las instalaciones para el cuidado de la salud son parte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, para lo cual la institución deberá desarrollar programas de orientación para el personal, y de testificación a la comunidad, que representen positivamente tanto al hospital como a la Iglesia, ante las personas a quienes sirve la institución.
  • Estimular con sensibilidad las inquietudes espirituales de los pacientes y responder a ellas en forma sistemática.
  • Aplicar los recursos financieros y humanos que sean posibles para participar en la misión local, nacional y global de la Iglesia en las áreas del cuidado de la salud y educación para la salud.
  • Demostrar responsabilidad en el cumplimiento de la misión mediante la participación, por lo menos una vez cada tres años, de un proceso amplio de evaluación, desarrollado, planificado y supervisado por la junta directiva de la División, para evaluar el progreso en la obtención de resultados misionales específicos y mensurables.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para las instituciones de comunicación masiva: Casas Editoras, centros de comunicaciones, Servicios Educacionales Hogar y Salud, y estaciones de radio.

Las instituciones de comunicación masiva Adventistas del séptimo día proporcionan productos de calidad que refuerzan la misión de la Iglesia y el compromiso de sus miembros con dicha misión, al:
  • Estimular iniciativas y al distribuir sólo aquellos productos que contribuyan a la proclamación del evangelio y a la formación de los feligreses, dentro del contexto del mensaje del tiempo del fin.
  • Planificar y apoyar actividades evangelizadoras, que puedan llevar a contactos personales involucrando a las congregaciones locales, donde sea posible.
  • Usar la tecnología y los medios de comunicación dentro de las posibilidades de los recursos financieros disponibles, de modo tal que dichos recursos sean maximizados para el cumplimiento de la misión de la Iglesia.
  • Coordinar iniciativas con otras entidades de la Iglesia para asegurar una adecuada interacción entre ellas, con el objeto de apoyar los programas y proyectos relacionados.
  • Asignar personal, en la medida de las posibilidades, para ayudar a los pastores y a las congregaciones en los programas de seguimiento de las personas alcanzadas, y para operar un sistema de retroalimentación para desarrollar o modificar productos.
  • Establecer, bajo la dirección de las juntas administradoras correspondientes, revisiones periódicas de los materiales y programas, tanto para los feligreses como para el público en general, a fin de proporcionar a las administraciones un análisis de la eficacia en el logro de las metas misioneras; asegurar la armonía de dichos materiales con las creencias y prácticas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y preparar informes para presentar a cada reunión regular de los cuerpos legales correspondientes y a las juntas directivas.

Qué implica el "Compromiso total con Dios" para las industrias de alimentos saludables

Una fábrica de alimentos adventista del séptimo día desarrolla productos que contribuyen positivamente a la salud, y que, además, proporcionan recursos que ayudan a proclamar el mensaje del evangelio en estos últimos días, al:
  • Fabricar y vender únicamente aquellos productos que sean consistentes con los principios divinos de la dieta y la salud.
  • Adiestrar personal para informar al público acerca de las prácticas de vida saludable, y ayudar a la Iglesia a desarrollar una mejor salud entre los feligreses.
  • Proveer alimentos vegetarianos de bajo costo para los países en desarrollo.
  • Implementar programas mediante los cuales, quienes hayan recibido la influencia del mensaje de salud, puedan recibir información adicional acerca de la Iglesia.
  • Incluir en el presupuesto financiero ayuda para la misión de la Iglesia sobre la base que la División haya establecido.
  • Evaluar periódicamente los logros obtenidos en términos de eficiencia, retorno de las inversiones, y contribución a la misión de la Iglesia, con base en un sistema administrado por la junta directiva y la industria y aprobado por la junta directiva de la División, en consulta con la Asociación Internacional de Alimentos Saludables.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para una unión o un campo local.

Una unión o campo local de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con un liderazgo que tenga una relación personal con Jesús y esté sometida a la conducción del Espíritu Santo, motiva a los feligreses, pastores, profesores, y todos los demás obreros denominacionales a presentar a sus vecinos y a sus comunidades la verdad salvadora para estos días finales, supervisando y estableciendo prioridades en sus planes, iniciativas y finanzas, para dar el primer lugar a un testimonio continuo en favor de la ganancia de almas y su edificación espiritual, al:
  • Identificar y promover los objetivos espirituales, tanto de evangelización como de crecimiento, de la unión, la asociación o la misión y, mediante un proceso de planificación estratégica y financiera, involucrar la participación colectiva de sus miembros y organizaciones.
  • Demostrar, mediante el ejemplo personal de los líderes, que la Iglesia continúa sin vacilaciones llevando adelante su papel divinamente asignado como testigo a este mundo necesitado y moribundo.
  • Alimentar espiritualmente y apoyar a los pastores, a los miembros y a las congregaciones, a fin de que puedan crecer como discípulos y experimentar con diversas formas de cumplir con la Comisión Evangélica.
  • Ejercer el liderazgo administrativo de las instituciones y entidades bajo su dirección, a fin de asegurar que la misión de la Iglesia se mantenga claramente en foco, y de desarrollar y poner en práctica iniciativas para establecer nuevas congregaciones en comunidades y regiones donde sean necesarias.
  • Asegurar que las provisiones presupuestarias para las actividades evangelizadoras locales, nacionales y globales, sean cuidadosamente balanceadas en relación a los recursos destinados para el alimento espiritual de los creyentes, y que se le dé a ambos la más alta prioridad.
  • Cooperar con la División en el desarrollo y puesta en práctica de procesos de evaluación, revisados por una comisión designada por la Asociación General, mediante la cual, los miembros, los pastores, las congregaciones, las instituciones, las asociaciones y misiones y las uniones puedan graficar su compromiso y eficacia al llevar adelante la Comisión Evangélica, informando los resultados a las respectivas juntas y congresos.
Qué implica el "Compromiso total con Dios" para la Asociación General y las Divisiones.

La Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día y sus divisiones mundiales, con un cuerpo de líderes que tienen una relación personal con Jesús y que se someten a la dirección del Espíritu Santo, proporciona la dirección general y global para la vida espiritual y la misión de la Iglesia, desarrolla planes y reglamentos estratégicos, genera iniciativas y programas, y asigna recursos financieros y humanos, en formas que demuestran la urgencia en completar la misión de la Iglesia y la subordinación al mandato de Ir... enseñar... bautizar... hacer discípulos, al:
  • Dar prioridad, en los concilios anuales y de primavera de la Asociación General y en las juntas directivas de la División, al desarrollo de la vida espiritual de una Iglesia en crecimiento con la clara misión de predicar el Evangelio Eterno, en el tiempo del fin, y llevar el mensaje de los tres ángeles a todo el mundo.
  • Nombrar pequeñas comisiones con representación internacional, según se vea necesario, para evaluar y hacer recomendaciones a las juntas apropiadas con respecto a la evaluación de los programas que se están desarrollando.
  • Asegurar que las administraciones y juntas directivas de las instituciones bajo su dirección, establezcan procesos de rendición de cuentas en el área espiritual que den evidencia de su dedicación a la misión en estos días finales de la Iglesia, y demuestren su efectividad en lograrla.
  • Exigir que las iniciativas y actividades de alcance limitado, aunque tengan algún mérito en sí mismas, estén realmente subordinadas a las metas más amplias y coordinadas de la misión de la Iglesia, disponiendo el desembolso de los presupuestos con el propósito de promover la promulgación del evangelio a todo el mundo.
  • Asegurar que la misión de la Iglesia sea claramente comprendida y puesta en práctica mediante procesos de evaluación para ver el progreso en el cumplimiento de los objetivos misionales, que involucran tanto el desarrollo de los feligreses como las actividades evangelizadoras.
  • Desarrollar un plan maestro espiritual y un programa de evaluación, monitorados por una comisión nombrada, en cada nivel, por la junta directiva de la Asociación General/División con el fin de evaluar la eficacia de la Asociación General/División en relación a la misión de la Iglesia, y asistiendo a todas las organizaciones de la Iglesia e instituciones en la evaluación de su plan maestro espiritual y en sus programas de evaluación.
Realmente, el mandato espiritual es sencillo: Id... enseñad... bautizad... haced discípulos. Los feligreses responsables en la Iglesia Adventista del Séptimo Día y todos los obreros de la Iglesia deben recordar que cada uno tendrá que rendir cuentas ante Dios en relación con este mandato. Algún día, en el gran tribunal, el Señor preguntará: "¿Qué has hecho, apoyado en mi gracia, con tus dones, tus talentos, y con las oportunidades que te di?"

Como lo hizo hace dos mil años, el Señor manda a su Iglesia hoy: "Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Id... enseñad... bautizad... haced discípulos. El compromiso total con Dios exige el cumplimiento de esta comisión, que sigue siendo la base de la única y verdadera medida del éxito.



Nota:
(DSA. 96-339)



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domingo, 30 de noviembre de 2008

EL SANTUARIO. Por Clifford Goldstein

Con referencia al santuario, Levítico 16,19 dice que el sacerdote “lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel


¿Cómo podían contaminar el santuario los hijos de Israel siendo que al pueblo ni siquiera se le permitía entrar en sus recintos? Aunque ellos no podían entrar al santuario, los sacerdotes “llevaban” sus pecados hasta él en la sangre de los animales. El sacerdote depositaba los pecados simbolizados por la sangre “contaminada”, dentro del santuario. Una vez al año, sin embargo, los pecados acumulados eran transferidos nuevamente; pero esta vez para ser eliminados del santuario. Mediante este servicio, el santuario era “purificado”. Los pecados eran completamente desterrados del campamento, lo cual era una sombra de la manera en que Dios se propone extirpar los pecados del universo.

“Y además de esto, [Moisés] roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales [el santuario terrenal] fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9:21-24).

El contexto de Daniel 8:14 (“Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”) indica que puede referirse únicamente al santuario celestial y al proceso de purificación que en él se llevaba a cabo al tiempo señalado.

¿Por qué necesitaba ser purificado el santuario celestial? A causa de nuestros pecados que habían sido llevados hasta allí. Bajo el nuevo pacto, inaugurado a la muerte de Jesús, el pecado es transferido del pecador a Jesús –primero como sacrificio (Cordero), luego como Sumo Sacerdote– y finalmente es depositado en el santuario celestial, razón por la cual éste necesita ser purificado.

No obstante, llegará el tiempo cuando Jesús dejará de ser nuestro Sumo Sacerdote que ministra en el santuario celestial. Entonces, cuando regrese por segunda vez, lo hará “sin pecado” (Hebreos 9:28). Después que el santuario es purificado y los pecados son transferidos sobre Satanás (véase más abajo), Jesús no los lleva más sobre sí, como Sumo Sacerdote. De la misma manera, en el servicio del Antiguo Testamento el sumo sacerdote tampoco llevaba los pecados sobre sí después que el santuario terrenal era purificado y aquéllos transferidos al macho cabrío emisario.

Varios pasajes del libro de Levítico se refieren al pecador que llevaba al santuario un animal para sacrificarlo con el fin de que “el sacerdote [hiciera]... expiación por su pecado”. Esta frase se repite a través de todo el libro. Las personas necesitaban expiación porque habían pecado. Mediante el sistema sacrificial se había provisto .una forma de separarlos de sus pecados y concederles el perdón. Podemos comprender que los pecadores necesitan que se haga expiación por ellos.

Sin embargo, ¿qué significa Levítico 16:15, 16? “Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. Así purificará el santuario” (la cursiva es nuestra).

¿Expiación por el lugar santo? La gente peca. Las personas quebrantan la ley. La gente necesita expiación. ¿Pero un edificio? ¿Por qué un edificio, una estructura inanimada, habría de necesitar expiación?

“Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados” (Levítico 16:16).

¿Por qué necesita purificación el santuario? A causa de todas las transgresiones de los hijos Israel, que los sacerdotes traían a él día tras día. Los pecados eran quitados del pecador y depositados en el santuario (recuerde la ilustración del virus). Del mismo modo, como el pecado contaminaba al pecador también mancillaba el santuario cuando era depositado allí por medio de la sangre. “El hecho de que durante el Día de la Expiación el santuario fuera purificado de todos lo pecados del pueblo de Israel –escribe el erudito Ángel M. Rodríguez–, sugiere que los pecados del pueblo habían sido transferidos, mediante el sacerdote, al santuario”.

Una vez al año, en el Día de la Expiación el mismo santuario debía ser purificado. Así como la expiación que se hacía en favor de un pecador involucraba la remoción del pecado de la persona misma, también la expiación por el santuario involucraba la eliminación del pecado del edificio

El proceso del santuario contemplaba dos aspectos especiales: El ministerio en el primer departamento, que era un procedimiento diario, continuo, mediante el cual el pecado era transferido al santuario; y el ministerio en el segundo departamento, el día de la expiación, que desalojaba el pecado de allí. El Día de la Expiación -que en el pensamiento judío es el día del juicio (también conocido como el “día de las purificaciones”)– los animales eran sacrificados y su sangre llevada al santuario, como durante el ritual cotidiano Pero había diferencias cruciales entre los rituales de Día de la Expiación y los sacrificios diarios. En primer lugar, este día es especial anual la sangre era llevada al segundo departamento, el lugar santísimo, y se asperjaba delante del propiciatorio, que estaba detrás del segundo velo. Ese era el único momento del año en que se introducía la sangre hasta allí.

Una segunda diferencia, destacada tanto por eruditos adventistas como por no adventistas, surge de hecho de que en ninguna parte se menciona que durante el Día de la Expiación alguien colocara las manos sobre la cabeza del macho cabrío del sacrificio

No se hace ninguna referencia a confesión alguna de pecados sobre él.

“Degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados” (Levítico 16:15, 16).

En otras palabras, la sangre introducida en el lugar santísimo para hacer propiciación por el santuario no contenía pecado, como en el caso de la sangre de los sacrificios diarios. En un sentido, era “sangre limpia”. Se ha sugerido que esta “sangre limpia” recibía todos los pecados acumulados en el santuario durante el año. Volviendo a la analogía del virus, un frasco limpio y vacío (la sangre limpia) era llevado al almacén (el santuario), donde ahora se colocaba el virus (el pecado) para ser llevado afuera, “purificando” así el santuario. “Los ritos cotidianos transferían el pecado y la impureza al santuario –escribe el erudito Alberto Treiyer–, y el rito anual (Día de la Expiación) transportaba este depósito fuera del santuario”.

Como parte del ritual del Día de la Expiación, después que se había hecho la purificación del santuario mediante la sangre “limpia” del chivo sacrificado (recuerde que la expiación involucra la transferencia del pecado), un segundo macho cabrío era introducido en el servicios sumo sacerdote pondrá sus “dos manos –ensangrentadas por haber asperjado la sangre– sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por manos de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada” (Levítico 16:21, 22).

La secuencia es clara: el pecado era transferido del pecador al animal mediante la confesión y la imposición de las manos. Entonces el animal era sacrificado, y el sacerdote, mediante la sangre contaminada, depositaba el pecado en el santuario. El Día de la Expiación, el sacerdote llevaba sangre limpia al santuario, la cual recibía todos los pecados (transformándose así en sangre cargada de pecado), y entonces éstos eran colocados sobre la cabeza del macho cabrío vivo, que a su vez era enviado al desierto. Mediante este procedimiento, que comenzaba con el pecador, el pecado era conducido fuera del campamento, con la resultante purificación del santuario, el campamento y el pueblo.

Los detalles de estos ritos pueden sufrir mucha elaboración (y especulación). Lo que más debe interesarnos aquí es la transferencia del pecado. En el servicio del santuario, el pecado no se desvanecía simplemente. No era sólo cuestión de que fuese perdonado y luego olvidado. En lugar de ello, el Señor desarrolló un elaborado ritual, simbólico del procedimiento mediante el cual el pecado es realmente eliminado.

“Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la víctima ofrecida, y por la sangre de ésta se transferían figurativa-mente al santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo, y transferidos, de hecho, al santuario celestial. Y así como la purificación típica de lo terrenal se efectuaba quitando los pecados con los cuales había sido contaminado, así también la purificación real de lo celestial debe efectuarse quitando o borrando los pecados registrados en el cielo”.

La purificación del pecado en el templo terrenal no era sino una ilustración de la purificación del pecado en el santuario celestial: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” (Daniel 8, 13). “Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales [el santuario celestial] fuesen purificadas así” (Hebreos 9:23). En el santuario terrenal, esta purificación era simbolizada mediante la remoción del pecado; en el celestial, el registro de los pecados será borrado. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). Los resultados, ya sea en símbolo (terrenal) o en realidad (el celestial) son los mismos: el santuario es purificado.

Por fin, ¿qué sucede con los pecados después que el registro de los mismos es borrado y eliminado del santuario? El pecado se deposita sobre el macho cabrío emisario quien, en el pensamiento judaico, representa al jefe de los ángeles rebeldes. Elena de White escribió:

“Se vio además que, mientras que el holocausto señalaba a Cristo como sacrificio, y el sumo sacerdote representaba a Cristo como mediador, el macho cabrío simbolizaba a Satanás, autor del pecado, sobre quien serán colocados finalmente los pecados de los verdaderamente arrepentidos. Cuando el sumo sacerdote, en virtud de la sangre del holocausto, quitaba los pecados del santuario, los ponía sobre la cabeza del macho cabrío para Azazel. Cuando Cristo, en virtud de su propia sangre, quite del santuario celestial los pecados de su pueblo al fin de su ministerio, los pondrá sobre Satanás, el cual en la consumación del juicio debe cargar con la pena final. El macho cabrío era enviado lejos a un lugar desierto, para no volver jamás a la congregación de Israel. Así también Satanás será desterrado para siempre de la presencia de Dios y de su pueblo, y será aniquilado en la destrucción final del pecado y de los pecadores".

En el sistema terrenal, el pecado era transferido del pecador al animal, al sacerdote, al santuario, al sacerdote nuevamente, y por fin al macho cabrío, que a su vez era llevado al desierto “por mano de un hombre destinado para esto”. (Aunque la Biblia no lo menciona, este hombre debía encontrarse en excelente condición física para conducir al macho cabrío tan lejos del campamento que no pudiera regresar nunca: un ejemplo de cuán lejos y permanentemente el Señor se propone alejar el pecado de su pueblo). En el verdadero servicio del santuario, simbolizado por el sistema terrenal, el pecado es transferido del pecador a Jesús como Cordero, a Jesús como Sacerdote, al santuario celestial y finalmente a Satanás, quien es desterrado de la presencia del pueblo de Dios, sólo para ser erradicado definitivamente junto con el pecado y los pecadores en el juicio final.

El Señor pudo destruir a Satanás el mismo día en que éste se rebeló. En lugar de hacerlo, y en armonía con su carácter de amor, justicia y misericordia, el Señor escogió –a un costo infinito para sí mismo– eliminar el pecado de esta forma, un paso a la vez, ante el universo observador. En el santuario terrenal había ángeles bordados en las paredes del primer departamento; dos querubines de oro habían sido colocados en el lugar santísimo, la culminación del procedimiento expiatorio: Y todo esto no era sino un símbolo del interés que el universo manifiesta en el plan de salvación. Mediante un procedimiento abierto y ordenado, que incluía su muerte, y luego su ministerio sumo-sacerdotal en un santuario físico literal, el Señor contestará para siempre todos los interrogantes acerca de la gran controversia y el origen del mal. El santuario del cielo es literal, no porque Dios necesite que así sea, sino porque las inteligencias celestiales la necesitan para ver de que manera Dios trata con el pecado. Mediante una estructura física visible, Dios permite al universo observador que vea claramente cada paso en la solución del conflicto.

“En el ritual típico –escribe Ángel M. Rodríguez, el pecado confesado por el penitente y su responsabilidad eran transferidos al santuario mediante la victima sacrificial y el sacerdote. Se puede aseverar que por el momento el santuario asumía su culpa, y el pecador era perdonado, El día de la expiación el santuario era purificado, y así la posición de Dios (en el santuario) quedaba aclarada”.

Todavía quedan por contestarse otras preguntas importantes concernientes a todo este asunto de los ritos del santuario celestial. ¿Como afecta nuestras vidas el día de la expiación celestial? ¿Que significado tiene esto para nosotros en la actualidad? El capitulo que sigue se aboca a la investigación de estos asuntos porque lo que sucede en el santuario celestial es extremadamente relevante para los que se encuentran en la tierra y cuyos pecados están registrados allá.

Fuente: Desequilibrio fatal, pág. 108-116
Autor: Clifford Goldstein

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domingo, 2 de noviembre de 2008

¿Qué dice la Biblia sobre la muerte y el estado de los muertos?

La Biblia habla de la muerte como un sueño, se refiere a resurrecciones, el alma y el espíritu en la muerte, y la inmortalidad.

UN SUEÑO: En Juan 11:11-14 Jesús compara la muerte con un sueño. “Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto.” La Biblia compara la muerte con un sueño más de 50 veces.

Se nos dice en 1º Tesalonicenses 4:15-16 que aquellos que duermen en Jesús resucitarán en su Segunda Venida. “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.”

RESURRECCIONES: Hay dos resurrecciones, una para vida y otra para condenación (muerte) eterna. Juan 5:28-29 dice, “No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”

Génesis 2:7 registra la creación del hombre en el principio. “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” Dios no puso un alma dentro de un hombre. Es como una ecuación: Polvo + Aliento de vida = Ser Viviente. Si tu estuvieras por hacer una caja de madera podrías decir: tablas + clavos = caja de madera. Tomas un par de tablas de madera y clavos, los ensamblas y obtienes la caja. Si tomas los elementos por separado, quitando los clavos de las tablas, y colocas los clavos en un montón y las tablas en una pila, ¿qué sucede con la caja? Simplemente deja de ser una caja hasta que la vuelvas a armar y clavar. Así es como funciona la muerte. Quitas el aliento, esa chispa de vida que proviene de Dios y el cuerpo vuelve al polvo (o a veces a las cenizas, en caso de cremación). ¿Qué sucede con el alma? Simplemente deja de ser hasta que Dios venga en la resurrección y coloque los elementos todos juntos nuevamente. En ese momento el polvo y el aliento de vida son reunidos y entonces tienes una vida, una persona viviente o un alma viviente nuevamente.

El intervalo entre la muerte y la resurrección está descrito en la Biblia como un “sueño.” No hay conciencia de lo que está pasando, o del tiempo que pasa, etc. Morir es como ir a dormir y tu próximo pensamiento consciente – que parecerá como el próximo momento – es cuando Dios te resucita y te da tu vida de vuelta.

ALMA Y ESPÍRITU EN LA MUERTE: Eclesiastés 12:7 dice que el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu (o aliento de vida) vuelve a Dios. Job 27:3 nos dice que el espíritu es lo mismo que el hálito de vida de Dios o su poder.

Salmos 146:4 dice, “Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.” Los muertos no alaban a Dios, Salmos 115:17. Los muertos nada saben, Eclesiastés 9:5, “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tiene más paga; porque su memoria es puesta en olvido.”

INMORTALIDAD: Los seres humanos no tienen inmortalidad, sólo Dios (ver 1º Timoteo 6:16). Recibiremos inmortalidad cuando Jesús vuelva (ver 1º Corintios 15:51-54). Cuando Jesús vuelva su recompensa de vida eterna vendrá con él (ver Apocalipsis 22:12).

La Biblia dice que el cielo es un lugar real en Juan 14:1-3, “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Dios nos dará gloriosos cuerpos inmortales. Lee Filipenses 3:21 y 1º Corintios 15:51-54. Todas las deformidades físicas serán curadas (los ojos de los ciegos serán abiertos, los oídos de los sordos serán abiertos y el lisiado, sanado). Lee también Isaías 35:3-6. Construirán casas y habitarán en ellas. Plantarán viñas y comerán de su fruto (Isaías 65:21-23). El lobo y el cordero morarán juntos. El Nuevo Reino de Dios será de tranquila paz (Isaías 65:25). Compartiremos con Abraham, Isaac, Jacob (Mateo 8:11).

Dios mismo estará con nosotros y será nuestro Dios (Apocalipsis 21:3). Nosotros serviremos con todo amor a nuestro Dios por siempre y gozaremos de la más estrecha relación con Él (Apocalipsis 22:3-4).

Fuente: BibleInfo.com

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viernes, 17 de octubre de 2008

Los ADVENTISTAS del 7º DIA llegan a los 15.780.719 miembros.

Por quinto año consecutivo, más de un millón de personas se han unido a la Iglesia Adventista mundial, según el informe estadístico de la iglesia presentado este año.
Los líderes de la iglesia dijeron que para el año que finalizó el 30 de junio, se unieron a la iglesia un promedio de 2.800 personas por día, lo que llevó la membresía mundial a un total de 15.780.719.

Hay ahora un adventista por cada 425 personas en el planeta. En 1980, el índice era de uno en 1.268.

El informe de este año refleja una auditoría de la feligresía de la iglesia en la región Sudamericana, lo que resultó en un descenso de más de 300.000 miembros.
"Si bien las auditorias previas en otras divisiones también fueron intensas, los totales más exactos señalan una perspectiva halagüeña respecto del futuro", dijo Bert Haloviak, director del departamento de Archivos y Estadísticas de la iglesia.

El informe de una "feligresía realista" puede servir para que la región crezca, dijeron los directivos de la iglesia.

Entre 2003 y 2005, la iglesia de Asia-Pacífico sur perdió 400.000 miembros en las auditorías, dijo Haloviak. Pero esa región ahora tiene el segundo más elevado crecimiento (un índice de 6,6 por ciento), que es el más elevado desde que se organizó la región en 1997, afirmó Matthew Bediako (foto), secretario ejecutivo de la iglesia mundial.

Bediako dijo que espera que otras dos regiones de las 13 regiones mundiales de la iglesia lleven a cabo esta auditoría.

Tanto Bediako como Haloviak presentaron sus hallazgos durante sus informes ante las sesiones del Concilio Anual llevadas a cabo en Manila, Filipinas, el pasado 12 de octubre.

Los patrones de crecimiento de la iglesia indican que la mayor parte del crecimiento se ha dado en las sociedades no occidentales. Alrededor del 89 por ciento del crecimiento de la iglesia se ha producido en seis de las trece regiones mundiales, a saber, en las regiones Sudamericana, Interamericana, África Central Oriental, Sudáfrica-Océano Índico, Sur Asiático y Asia-Pacífico Sur.

África y América Latina tienen ahora alrededor del setenta por ciento de la feligresía mundial. Alrededor del 18 por ciento de la feligresía reside en Asia, siete por ciento en Norteamérica y cinco por ciento en Europa y Oceanía, informó Haloviak a los delegados.

Bediako dijo que se siente animado por el número creciente de misioneros que provienen de una mayor diversidad de países y trabajan en un mayor número de países que nunca antes. Hay ahora unos 2.800 misioneros voluntarios que sirven en todas las regiones mundiales de la iglesia.

Otros líderes de la iglesia presentaron sus esfuerzos de evangelización como parte de la iniciativa de la iglesia denominada "Cuéntale al mundo", el lema del quinquenio que culmina en 2010. Gary Krause, director de la Secretaría de Misión Adventista de la iglesia, informó del éxito de los pioneros misioneros en países donde la iglesia se halla en desarrollo.

Varios líderes también mencionaron el éxito del establecimiento de iglesias en el desarrollo del crecimiento de la iglesia. Krause señaló un estudio del Seminario Teológico Fuller que dijo que en una iglesia que tiene de uno a tres años, se necesitan tres personas para traer un alma a Cristo. Esa cifra se incrementa a siete personas en una iglesia que tiene de cuatro a siete años, y en las iglesias de diez años o más de existencia, se necesitan 85 personas.

Los líderes dijeron que el crecimiento de la iglesia fue el resultado de muchas iniciativas, incluyendo la obra de evangelización a través de los medios, la testificación personal, las instituciones educativas y otras instituciones y el evangelismo público.

Fuente: ANN Adventist News Network
Fotografías: -Bautismo de mas de 1000 en Filipinas. Adopt-a-Minister International
- M Bediako. ANN

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viernes, 26 de septiembre de 2008

Declaración de la Asociacion General de los Adventistas del 7mo. Día respecto a Elena G. de White

Indianápolis, 1980

En la declaración de las creencias fundamentales votadas por la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día en Dallas, en abril de 1980, el Preámbulo dice: "Los Adventistas del Séptimo Día aceptan la Biblia como su único credo y sostienen ciertas creencias fundamentales ser las enseñanzas de las Sagradas Escrituras". El primer artículo de esa declaración refleja la comprensión de la iglesia en relación con la inspiración y autoridad de los escritos de la Sra. Elena G. de White, y la relación que estos guardan con las Sagradas Escrituras.

Las Sagradas Escrituras. Las Sagradas Escrituras son la Palabra escrita de Dios, dadas por inspiración divina a través de los Santos Hombres de Dios movidos por el Espíritu Santo. En esta Palabra, Dios ha proporcionado al hombre el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras constituyen la infalible revelación de Su voluntad. Ellas son la medida del carácter, la prueba de la experiencia, el revelador autorizado de las doctrinas y el registro confiable de los actos de Dios en la historia. (2 Pedro 1:20, 21; 2 Tim. 3:16, 17; Salmos 119:105, Prov. 30:5, 6; Isa. 8:20; Juan 17:17; 1 Tes. 2:13; Heb. 4:12).

El Espíritu de Profecía. Unos de los dones del Espíritu Santo es el Don profético. Este don es una marca de la iglesia remanente y fue manifestado en el ministerio de Elena G. de White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una fuente continua y autoritaria de Verdad la cual provee para la iglesia consuelo, dirección, instrucción y corrección. Estos escritos también hacen claro que la Biblia es la medida por la que toda enseñanza y experiencia debe ser probada. (Joel 2:28, 29; Hechos 2;14-21; Hebreos 1:1-3; Apoc. 12:17; 19:10).

La explicación que sigue a continuación es una aplicación de estas declaraciones, originándose en las preguntas que se han levantado recientemente: Estas no deberán tomarse como sustituto a las declaraciones previas o como un añadido a las mismas. La explicación en sí no lleva la intención de ser final en forma o en contenido; es sencillamente una manera de expresar el actual entendimiento de muchos Adventistas del Séptimo Día con relación a aquellas preguntas que tienen que ver con la inspiración y la autoridad de los escritos de Elena G. de White.

Creemos que una correcta interpretación de la inspiración y autoridad de los escritos de Elena G. de White por un lado evitarán que estos escritos sean elevados por encima de las Sagradas Escrituras, mientras que por otro lado evitarán el otro extremo que sean considerados simplemente como literatura cristiana en general.

AFIRMAMOS:

- Que las Sagradas Escrituras son la autoridad final en asuntos de doctrina y práctica.

- Que el canon de las Escrituras se cerró con el Nuevo Testamento.

- Que las Escrituras fueron inspiradas por el Espíritu Santo y por lo tanto son la Palabra de Dios.

- Que la Palabra de Dios está expresada en el lenguaje de los hombres, y por lo tanto representa una unión de lo humano y lo divino.

- Que las Escrituras enseñan que el Don Profético ha de ser manifiesto en la Iglesia, después de haberse cerrado el canon del Nuevo Testamento.

- Que los escritos de Elena G. de White fueron inspirados por el Espíritu Santo y hablan con autoridad a los Adventistas del Séptimo Día.

- Que las enseñanzas doctrinales de Elena G. de White están en armonía con las Escrituras.

- Que la aceptación del Don Profético en Elena G. de White y de sus escritos como inspirados, mientras que no son una prueba de discipulado, es importante para la unidad y el bienestar de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

- Que el uso de fuentes literarias por parte de Elena G. de White y la ayuda secretarial en la producción de sus escritos, se conforma a los procesos de producción de los libros de la Biblia, hasta donde nosotros somos capaces de aprender acerca de estos procesos.

NEGAMOS:

- Que los escritos de Elena G. de White son una adición a las Sagradas Escrituras o que son parte del canon.

- Que los escritos de Elena G. de White pueden ser usados para reemplazar (como substitutos) el estudio de la Biblia.

- Que las Escrituras pueden ser comprendidas solamente a través de los Escritos de Elena G. de White.

- Que los escritos de Elena G. de White pueden ser usados para establecer una doctrina no enseñada por las Sagradas Escrituras.

- Que los escritos de Elena G. de White fueron inspirados de una manera diferente a lo que fueron las Sagradas Escrituras.
- Que sus escritos fueron totalmente el producto de una piedad cristiana.

- Que el uso de fuentes literarias de parte de Elena G. de White, inspiradas o no inspiradas, niegan su inspiración divina.

- Que el recurso de Elena G. de White a la ayuda secretarial o editorial niega la inspiración de sus escritos, así como también negamos que el empleo de ayuda foránea y fuentes foráneos nieguen la inspiración de las Escrituras Bíblicas.

Fuente: White State, Universidad de Montemorelos

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viernes, 5 de septiembre de 2008

MISIONEROS ADVENTISTAS: ¿EXISTEN TODAVIA?

MISIONEROS ADVENTISTAS - Metro

Durante más de ciento treinta años, la Iglesia Adventista se ha dedicado con todo fervor a la misión. John Andrews fue el primer misionero adventista oficial, al abordar un barco hacia Europa en 1874. Una década antes, Hannah More y Michael Czechowski habían ayudado a establecer el adventismo en África y Europa respectivamente. Miles seguirían sus pasos, abandonando las comodidades de sus hogares para compartir el amor de Dios en lugares extraños y muchas veces peligrosos. Algunos inclusive darían sus vidas por esa causa.

¿Qué sucede en la actualidad? ¿Es la misión todavía una prioridad para la Iglesia Adventista?

En palabras de Gary Krause, director de la Secretaría de Misión, “desde el mismo comienzo, la Iglesia Adventista ha sido un movimiento misionero Por supuesto, se tardaron unos años hasta entender que ir a todo el mundo significaba ir más allá de Norteamérica. Pero cuando lo entendieron comenzaron a enviar misioneros a todo el mundo, en gran proporción si lo comparamos con una denominación tan pequeña. La misión llegó a ser nuestra primera prioridad; la razón misma de nuestra existencia”.

Hoy día, los misioneros adventistas provienen de numerosas regiones del mundo y se desempeñan dondequiera los necesiten. Aunque son oriundos de países y culturas diversas y poseen variadas profesiones, los une un objetivo común: compartir el amor y la esperanza de Cristo con un mundo que lo necesita con urgencia.

Cada año, decenas de misioneros adventistas son entrenados y enviados a diversos lugares del mundo. Por medio de la educación, la salud, el establecimiento de iglesias y los programas de alfabetización, se esfuerzan por llegar hasta los no alcanzados.

Los misioneros son los instrumentos del Espíritu Santo para hacer que la Iglesia Adventista sea una familia espiritual mundial.

Elmer y Angélica Ribeyro (Sierra Leona)

Ya de niño, Elmer Ribeyro sintió que Dios lo llamaba a ser misionero. “Sentía el deseo de ser médico y por eso oré para que Dios me abriera las puertas. Sabía que quería trabajar en el África algún día”.

Elmer, un hábil cirujano oriundo del Perú y su esposa Angélica, que es farmacéutica, trabajan en una pequeña clínica de Sierra Leona, un país que acaba de pasar por la experiencia de una sangrienta guerra civil.

Los médicos como ellos cumplen una función vital en la obra misionera de la iglesia. A menudo representan el primer punto de contacto de la comunidad local con los adventistas.

La atención y compasión que muestran por sus pacientes es un reflejo del amor que Jesús tiene por todos nosotros.

Samir y Tanya Berbawy (Egipto)

Samir Berbawy nació en Egipto, creció en el Líbano y luego emigró a los Estados Unidos, donde trabajó como profesor.

Cuando sus hijos colaboraron como estudiantes misioneros en el Colegio Secundario de la Unión del Nilo, Samir y su esposa Tanya visitaron la institución y sintieron el llamado de Dios para regresar a su país a trabajar por los jóvenes de la iglesia. Ahora Samir es el presidente de la Misión.

Oscar y Eugenia Giordano (Lesoto)
En el pequeño Lesoto, dos misioneros adventistas están sembrando semillas de esperanza entre los infectados de HIV.

Oscar y Eugenia Giordano, misioneros veteranos en el África, han servido a la iglesia en algunos de los lugares más penosos del continente.

Juntos fundaron el Ministerio Internacional Adventista del HIV-SIDA, una organización con sede en Johannesburgo, Sudáfrica, que combina amor, compasión y educación para que las víctimas del HIV y del SIDA mejoren sus condiciones de vida.

Eugenia comparte: “Hay vidas que están siendo transformadas. Vemos a personas que estaban enfermas y moribundas, con esperanza. Es gente que ahora puede afirmar que recuperó la esperanza”.

“Jesús se acercaría a estas personas –dice Oscar–, los tocaría, estaría con ellos, y eso significa mucho para quienes están solos. Ese toque de amor es muy duradero… El cuidado y la compasión inician el proceso de curación”.

Rick y Marcia McEdward (División de Asia-Pacífico Sur)

Rick McEdward es un pastor con corazón misionero. Hace seis años se trasladó junto a su esposa Marcia y sus hijos al continente asiático, una de las áreas de mayores desafíos misioneros en el mundo. Rick siente el deber de compartir el amor de Dios con los pueblos de las diversas regiones del mundo.

Como coordinador de la Secretaría de Misión de la División de Asia-Pacífico Sur, trabaja con los pioneros de Misión Global que buscan establecer nuevos grupos de creyentes en ciudades y zonas remotas de la selva.

Rick mismo nos cuenta: “Hace poco, visité una pequeña aldea en la selva de Indonesia, donde por varios años habíamos desarrollado un proyecto misionero. Hay un grupo de cinco familias que se reúnen cada semana para adorar a Dios. Un pionero de Misión Global va a la aldea para coordinar estudios bíblicos y compartir el amor de Dios con la gente. En el pasado sufrimos oposición, pero paulatinamente la comunidad se ha abierto al mensaje y a la Palabra de Dios”.

Milan y Eva Moskala (Bangladesh)

Durante los últimos ocho años, Milan Moskala ha trabajado como misionero en Dacca, Bangladesh, uno de los lugares más pobres de la tierra, donde abundan los indigentes que carecen de todo, hasta lo más básico para la supervivencia.

“En todos lados hay miles de niños sin padres, sin apoyo, que viven mendigando y procuran sobrevivir recolectando alimentos de la basura mientras se pelean entre ellos. Sus vidas son muy miserables”, dice Milan.

Una manera de ayudar a la población es a través de escuelas que ofrecen educación a niños que de otra forma no podrían salir adelante y donde les sirven el único plato de alimento que consumen en todo el día. Por las noches Milan visita los barrios bajos para enseñar a la gente principios de salud.

Los actos de bondad de Milan reflejan el amor de un Dios que de otra forma sería desconocido para esta comunidad.

Solo una vislumbre

Estos ejemplos brindan tan solo una vislumbre de lo que hace una familia de misioneros y representan solamente a unos pocos de los cientos que en todo el mundo a menudo trabajan en lugares solitarios y peligrosos sin los recursos adecuados, pero que aun así están decididos a marcar una diferencia.

Oscar Giordano nos dice: “Es maravilloso ver una vida transformada y presenciar el gozo de alguien que ha experimentado el poder sanador de Cristo. Animo a mis hermanos y hermanas de todo el mundo a participar y apoyar la obra que se realiza en estos lugares, al dar sus ofrendas para la misión”.

Cada trimestre, la Secretaría de Misión produce un DVD que destaca la obra misionera de la Iglesia Adventista en el mundo. Esta producción puede ser utilizada para promover las ofrendas misioneras y del Decimotercer Sábado en las iglesias locales. Este artículo fue adaptado del DVD correspondiente al primer trimestre de 2008. Si desea recibir el DVD o verlo en línea, visite el sitio www.AdventistMission.org.

Fuente: ADVENTIST WORLD
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sábado, 9 de agosto de 2008

ELENA G. de WHITE. ¿Pueden los objetos históricos estimular a la próxima generación de evangelistas?

Algunos coleccionan sellos de correo. James Nix dice que él colecciona objetos adventistas.

Nix, de 61 años, que ha trabajado como director del Patrimonio White desde el año 2000, no separa sus pasatiempos del trabajo. Le gusta coleccionar periódicos antiguos con referencias al movimiento millerita (un precursor de la Iglesia Adventista) o coordinar excursiones de historia eclesiástica en el noreste de los Estados Unidos.

Nix lamenta, sin embargo, que su generación no haya transmitido muchos conocimientos de la mujer que es la mayor responsable del énfasis de la iglesia en la educación, la vida saludable y los derechos humanos.

Elena G. de White, que falleció en 1915, es la mujer escritora más traducida y la Iglesia Adventista considera que fue una profetisa moderna inspirada por Dios por medio de visiones, que influenciaron la obra de la iglesia en sus primeros años y cimentaron algunas doctrinas bíblicas.

Este mes, la iglesia de Norteamérica se asociará con la Adventist Review para lanzar una publicación mensual sobre historia eclesiástica que será distribuida a todos los estudiantes adventistas de las escuelas primarias de entre primero y sexto grados. Los líderes de educación y del Patrimonio White, que supervisarán parte del contenido, esperan que esta iniciativa ayude a incrementar los conocimientos sobre historia eclesiástica y el reconocimiento de una denominación global.

Unos días atrás, Nix se reunió con ANN en su oficina en la sede central de la iglesia para analizar la función y los objetivos de los Centros Adventistas de Investigación White en todo el mundo y los riesgos de perder el énfasis de Elena G. de White en las doctrinas bíblicas. A continuación se presentan extractos de la entrevista:

Adventist News Network: ¿Se reconoce la tarea de archivar la historia eclesiástica como un componente de la misión?

James Nix: Hay que estar comprometido para decir que esta es una parte importante de la iglesia. Por más que nos entusiasme el evangelismo (y soy el primero en decir "alabemos al Señor" por todas las personas que están ingresando a la iglesia), uno también necesita preservar la historia de cómo Dios nos guió a fin de inspirar a las próximas generaciones.

ANN: ¿Cuántos centros de investigación dependen del Patrimonio White?

Nix: Además de nuestra oficina principal aquí [en la sede central de la Iglesia Adventista], tenemos tres sucursales en la Universidad Andrews, la Universidad Loma Linda y la Universidad de Oakwood. También tenemos centros de investigación White en cada una de las otras doce regiones mundiales de la iglesia además de Norteamérica.

ANN: ¿Qué es un centro de investigación? ¿Se utiliza solo para el Patrimonio White o es un archivo para cualquier material de la iglesia?

Nix: Aun el nombre oficial indica que el objetivo es que sean más bien centros para los materiales de Elena G. de White. En realidad, desde el comienzo estos centros han tenido la tarea de preservar la historia de la iglesia en la región donde se encuentran. Cuando comenzaron en la época cuando Robert Pierson era presidente, su idea fue: ¿Por qué todos tienen que venir aquí a la sede central de la iglesia si quieren hacer una investigación sobre historia de la iglesia? Llevemos los materiales donde se encuentran los feligreses.

ANN: ¿Qué hay en estos centros?

Nix: Ejemplares de todos los libros de Elena G. de White publicados en inglés y en los idiomas de la región donde se encuentra el centro, fotocopias de sus cartas y manuscritos inéditos ... ejemplares en microfichas y microfilm de muchos materiales adventistas tempranos; libros, folletos y periódicos que de otra forma no estarían disponibles.

ANN: ¿Son aún necesarios ahora que existe Internet?

Nix: Bueno, como no está todo aún en línea, al menos por el presente aún son necesarios. Lo mismo se puede decir de las bibliotecas y los archivos en general. Supongo que el material es tanto que pasarán muchos años antes que esté todo en Internet y se decida que los centros ya no son necesarios.

ANN: ¿Cuáles son sus planes futuros?

Nix: Acabamos de embarcarnos en un proyecto que esperamos que resulte en que cada libro de Elena G. de White sea digitalizado y eventualmente esté en Internet en todos los idiomas en que fue publicado. La mayoría de sus libros aún no se encuentra en formato electrónico. Es un proyecto de proporciones gigantescas.

ANN: ¿Qué piensa de la paráfrasis del libro "El Deseado de todas las gentes", llamado "Mesías", que fue publicada unos años atrás?

Nix: Yo apoyé decididamente el proyecto. Otros no están de acuerdo conmigo. Pero cuando veo a los jóvenes que luchan por entender el estilo literario del siglo XIX de Elena G. de White, o veo a los que tienen el inglés como segunda lengua pasar por el mismo desafío, creo que hay que apoyar cualquier cosa que les ayude a entender las ideas que Dios le dio a la Sra. White al escribir el libro. Actualmente estamos trabajando en una paráfrasis de "El discurso maestro de Jesucristo".

ANN: ¿Cree que ha cambiado el conocimiento que tienen los feligreses de Elena G. de White?

Nix: Cuando comencé a trabajar en esto en la década de 1970, podía hablar en un campestre y asumir que todos sabían quien era José Bates (un capitán de barco que llegó a ser uno de los fundadores de la iglesia). Pero ahora ya prefiero no asumir nada más que una idea de quién fue Elena G. de White. Creo que nuestros miembros en general no saben mucho sobre la historia y la herencia de la iglesia. Eso es algo desafortunado.

ANN: Algunos han dicho que gran parte de los escritos de la Sra. White fueron plagiados. ¿Cómo ha respondido el Patrimonio White a estas acusaciones?

Nix: Veinticinco años atrás, marcamos todas las citas paralelas que conocíamos. La sede central de la iglesia llegó a contratar a un experto para que analizara si Elena G. de White incumplió alguna de las leyes de derechos de autor. Él determinó que ella siempre estuvo dentro de la ley de sus días y que, si sus libros fueran publicados hoy día, aún serían legales. Con excepción de dos o tres de sus libros, en general hay alrededor de un uno por ciento del material que ha sido tomado o parafraseado de otras obras. Si descubrimos lo contrario, revisaremos nuestras cifras. Todo esto también se encuentra en nuestro sitio web.

ANN: Usted ha dicho que muchos de su generación eran rebeldes a la autoridad. Algunos han sentido que a veces se ha utilizado a Elena G. de White en forma legalista. ¿Qué respuesta tiene a esto?

Nix: Crecí en las décadas de 1950 y 1960; sé de lo que habla. Desafortunadamente, había una tendencia en ese entonces de usar a Elena G. de White como una vara para castigar. Yo no crecí en una familia así, de manera que no fue mi caso. Las respuestas a esta tendencia fueron variadas, según la personalidad y la experiencia de cada persona. Asimismo, el énfasis en la gracia y la justificación por la fe en nuestra iglesia ha tenido movimientos pendulares desde 1888. Según lo que he oído, en las décadas de 1920 y 1930 la gente tomada los escritos de Elena G. de White de manera literal. En años más recientes, se ha enfatizado más la comprensión de los principios que contienen sus escritos. Esto acaso refleje un mayor énfasis sobre la gracia.

ANN: Esta iglesia fue fundada con una misión profética. ¿Existe la preocupación de que podría llegar a ser simplemente otra denominación protestante, una que simplemente guarda el sábado en lugar del domingo?

Nix: He oído que algunos expresan esa preocupación. El hecho es que si la iglesia sigue creciendo a índices similares a los de los últimos años, los que analizan estos datos nos dicen que para el 2020, más del 85 por ciento de nuestros miembros habrá pertenecido a la iglesia por menos de veinte años. Esto representará un gran desafío y una gran oportunidad para el Patrimonio White. Si queremos que nuestra iglesia mantenga su histórico énfasis profético, ayudarla a entender y aceptar ese sentido de misión y mensaje proféticos no es una opción, sino una necesidad absoluta.

Fuente: ANN. Adventist News Network

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sábado, 29 de marzo de 2008

ELENA G. de WHITE: PROFETA DE LA VERDAD


He recibido un mensaje del Ministerio GUARDIANES DE LA VERDAD. Ellos son un grupo de adventistas que han producido una pagina apologética en defensa de los escritos de Elena G. deWhite, ELENAWHITEDEFENSA.es.tl

 Elena White defensa enfrentando las criticas

Han realizado una interesante compilación, no con la intención de exponer puntos de vista personales, que también los hay en la obra. Recabando información de diferentes fuentes que en forma semejante realizan una defensa de los escritos de Elena de White. Ofrecen respuesta a diversos cuestionamientos, los cuales -proponen- estarán sujetos proponen a cambios constantes y actualizaciones. Ya sea por descubrir nueva información afín o por la presentación de nuevos puntos controversiales que necesitan ser aclarados.

Basicamente los "GUARDIANES DE LA VERDAD" contestan a las críticas mas usuales desprendidas del libro de J. Mark Martin. A lo cual proponen que cada uno sea quien evalúe ambas partes, bajo la bendición que Dios y la guia del Espíritu Santo poder encontrar la VERDAD.

También extiendo la invitación a los lectores de OJOADVENTISTA para que visiten otra pagina de este mismo ministerio, 22deoctubrede1844.es.tl. Donde presentan la importancia que implica la fecha del 22 de octubre de 1844 para la Doctrina del Santuario -como la esperanza de nuestra intercesión- en el contexto del Fin del Conflicto de los Siglos y el rol de la Iglesia Adventista del Séptimo día...

Dios bendiga a estos hermanos como así a todos aquellos que buscadores y defensores de la Verdad.

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