lunes, 21 de marzo de 2011

La observancia del Sábado / Declaración Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día

El sábado abarca nuestra total relación con Dios. Es una indicación de la acción de Dios en nuestro favor en el pasado, el presente, y el futuro. El protege la amistad del hombre con Dios y ofrece el tiempo esencial para el desarrollo de esa relación. El sábado aclara la relación entre Dios y la familia humana, porque señala a Dios como Creador en un momento cuando a los seres humanos les gustaría usurpar la posición de Dios en el universo.

En esta era materialista, el sábado señala a hombres y mujeres lo espiritual y personal. Las consecuencias de olvidar el sábado como un día santo son serias, ya que llevan a la distorsión y eventual destrucción de la relación del individuo con Dios.

Cuando se observa el sábado, se da un testimonio para los demás de lo que vendrá por confiar sólo en Dios como nuestro sustentador, como la base de nuestra salvación , y fundamento de nuestra esperanza en el futuro. Como tal, el sábado es una delicia porque hemos entrado en el descanso de Dios y hemos aceptado la invitación de tener comunión con ÉL. Cuando Dios pide recordar el día sábado, lo hace porque quiere que lo recordemos a ÉL.


► Principios y Teología de la Observancia del Sábado

• Naturaleza y Propósito del Sábado. El origen del sábado se encuentra en la misma creación (Gén. 2: 1-3). El sábado tiene significado como señal perpetua del pacto entre Dios y su pueblo, para que supiesen quién era Aquél que los había creado (Exo. 31: 17) y los santificaba (Exo. 31: 13; Ezeq. 20: 12), y conocieran que EL era su Señor y Dios (Ezeq. 20: 20).

• La Unicidad del Sábado. El sábado es una ocasión especial para adorar a Dios como Creador y Redentor, y como Señor de la vida con quien la familia humana se reunirá en su segunda venida. El mandamiento del sábado forma el centro de la ley moral como sello de la autoridad divina. Ya que este es un simbolo de la amante relación de Dios y sus hijos terrenales, los seres humanos están en la obligación de respetar este don en el sentido de que harán todo lo que esté en su poder para promover y participar de actividades que los ayuden a establecer y realzar una relación duradera con Dios. Por lo tanto, su pueblo se comprometerá sólo en aquellas actividades dirigidas a Dios y a sus semejantes, y no en aquellas que llevan a la gratificación e intereses personales.

• La universalidad del Sábado. La universalidad del sábado está arraigada en la Creación: por lo tanto sus privilegios y deberes son obligatorios para todas las naciones, sectores, o clases. (Ver Exo. 20:11, 23:12; Deut. 5:13: Isa. 56: 1-8) La observancia del sábado pertenece a todos los miembros del hogar, inclusive a los hijos; y se extiende aún "al extranjero que habita en medio de ti" (Exo. 20:10).

• Tiempo de Duración del Sábado. Información bíblica: El sábado comienza al final del sexto día de la semana y dura un día, de tarde a tarde (Gen. 1; Mar. 1:32). Este tiempo coincide con el horario de la puesta del sol. Es muy difícil lograr una clara demarcación del tiempo de la puesta del sol, la observancia del sábado comenzará al final del día, marcado por la disminución de la luz.

• Principios Orientadores para la Observancia del Sábado. A pesar de que la Biblia no trata directamente muchas de las preguntas específicas en relación a la observancia de sábado, nos ofrece principios generales que son aplicables en nuestros días (Ver Exo. 16:29; 20:8-11; 34:21; Isa. 58:13: Neh. 13:15-22).

"La ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho es lícita en ese día; pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas" (El Deseado de Todas las Gentes, p. 17 7).

Este concepto sin embargo, no es un apoyo para una inactividad total. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos invitan a atender las necesidades y aliviar los sufrimientos de los demás, porque el sábado es un buen día para todos, especialmente para los oprimidos y de baja posición (Exo. 23: 12; Mateo 12: 10-13; Marc. 2: 27; Luc. 13:11-17; Juan 9: 1-21).

A pesar de realizar buenas obras durante el sábado, éstas no deberían oscurecer la característica bíblica principal de la observancia del sábado, el descanso (Gén 2:1-3). Esto incluye tanto el descanso físico como el espiritual (Exo. 23:12) en Dios (Mat. 11: 28). El último lleva al observador del sábado a buscar la presencia y la comunión con Dios mediante la adoración (Isa. 48:13), tanto en la meditación tranquila (Mat. 12: 1-8) como en el culto público (Jer. 23: 32; 2 Reyes 4: 23, 11: 4-12; 1 Crón. 23:30; Isa.56: 1-8). Su objetivo es reconocer a Dios como Creador y Redentor (Gén. 2: 1-3; Deut. 5: 12-15), y está para compartirlos con la propia familia y la comunidad mayor (Isa. 56: 1-8).

• El Sábado y la Autoridad de la Palabra de Dios. Elena de White destaca el hecho de que el mandamiento del sábado es único, porque contiene el sello de la ley de Dios. Este es el único de los mandamientos que contiene tanto el nombre como el título del Legislador. Declara que es el Creador del cielo y de la tierra, y revela así el derecho que tiene para ser reverenciado y adorado sobre todos los demás. Aparte de este precepto, no hay nada en el Decálogo que muestre qué autoridad fue la que promulgó la ley (CS. pp. 504, 505).

El sábado es la señal que muestra al Creador como propietario y autoridad. Una observancia significativa del sábado indica, por lo tanto, que se acepta a Dios como Creador y Propietario y se reconoce su autoridad sobre toda la creación, incluyéndose a uno mismo. La observancia del sábado se basa en la autoridad de la Palabra de Dios. No existe otra razón lógica para ello.

Los seres humanos tienen la libertad de entrar en una relación con el Creador del universo como un amigo personal.

Es posible que los observadores del sábado tengan a veces que enfrentar resistencia debido a su compromiso con Dios de guardar el santo sábado. Para aquellos que no reconocen a Dios como su Creador, parece arbitrario o inexplicable que alguien deje todo trabajo durante el día sábado meramente por razones religiosas. La observancia significativa del sábado testifica el hecho de que hemos elegido obedecer los mandamientos de Dios. De esta forma reconocemos que nuestra vida la vivimos ahora en obediencia a la palabra de Dios. El sábado será una prueba especial a fin del tiempo. El creyente tendrá que elegir entre ser fiel a la Palabra de Dios o a la autoridad humana (Apoc. 14:7-12).


► El Hogar y la Vida Familiar en Conexión con el Sábado

• Introducción. La vida de hogar es la piedra fundamental de una adecuada observancia del sábado. Cuando las personas guarden conscientemente el sábado en su hogar y acepten sus responsabilidades como miembros de la familia, sólo entonces podrá la iglesia mostrar al mundo el gozo y los privilegios del santo día de Dios.

• Diferentes Tipos de Hogares. El el siglo veintiuno existen diferentes clases de hogares; por ejemplo, el hogar donde está el esposo, la esposa y los hijos; el hogar donde los esposos no tienen hijos; el hogar donde está sólo el padre o la madre y los hijos (donde por muerte o divorcio, uno de los padres debe actuar en los papeles de padre y madre); el hogar en el cual la persona no se ha casado nunca o donde la muerte o el divorcio la han dejado sola y no hay hijos involucrados; y está también el hogar donde sólo uno de los padres es miembro de iglesia. Al entender las necesidades y problemas de estas diferentes categorías, debiera entenderse que algunos de los principios y sugerencias enunciados se pueden aplicar a todos los grupos y que otros son más especializados.

• Dos Instituciones Sagradas: el Hogar y Sábado. "En el principio" Dios colocó un hombre y una mujer en el Jardín del Edén, el cual sería su hogar. También, "en el principio" Dios dio a los seres humanos el sábado. Estas dos instituciones, el hogar y el sábado van juntas. Ambas son dones de Dios, por lo tanto ambas son sagradas. La última enriquece de una forma única los lazos de la primera.

La comunión íntima es un elemento importante en el hogar. La comunión íntima con otras personas también es un elemento importante del sábado. Visto desde esta perspectiva, no se puede minimizar la importancia del sábado para el hogar.

• Responsabilidades de los Adultos como Profesores. Cuando Dios eligió a Abraham como padre de su pueblo elegido, dijo: "Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí" (Gén. 18: 19). Entonces, es claro que a los adultos les ha sido entregada una enorme responsabilidad en cuanto al bienestar espiritual de sus hijos. Tanto por precepto como por ejemplo, deben estos ofrecer ese tipo de estructura y atmósfera que hará del sábado una delicia y una parte tan vital en la vida del cristiano que mucho después que los hijos hayan abandonado el hogar, continuarán con la costumbre que se les enseñó cuando niños.

Desde su más tierna infancia los niños debieran ser enseñados a participar en el culto familiar, para que el culto en la casa de Dios sea una extensión de una costumbre familiar. También desde la infancia, debiera enseñarse a los niños la importancia de asistir a la iglesia; pues la verdadera observancia del sábado incluye la asistencia a la casa de Dios para adorar y estudiar la Biblia. Los adultos de la familia deben dar el ejemplo asistiendo a los cultos el sábado, dando así un modelo que los hijos verán como importante cuando les toque decidir sobre las cosas que realmente valen en la vida. Los niños deben ser enseñados del significado del sábado, de su perdurabilidad y la relación que éste tiene con la vida cristiana, por medio de conversaciones, y a medida que crecen y maduran, por medio del estudio de la Biblia.

• Preparación para el Sábado. Si el sábado ha de ser observado en forma adecuada, entonces en toda la semana debiera programarse de tal forma, que cada miembro esté listo para dar la bienvenida al santo día del Señor cuando éste llegue. Esto significa que los miembros adultos de la familia harán planes para que las tareas: compras y preparación de alimentos, ropa lista, y otras necesidades de la vida diaria, estén terminadas antes de la puesta del sol del viernes. El día de reposo debiera ser el eje central alrededor del cual gira toda la semana. Cuando ya viene la tarde del viernes y la puesta del sol se acerca, los adultos y los niños debieran estar listos para que con mente tranquila, preparativos terminados y el hogar listo, den la bienvenida al sábado; entonces todo estará en orden para pasar las próximas 24 horas en comunión con Dios y con nuestros hermanos.

Los niños pueden ayudar para que se logre esta preparación si se les responsabiliza de algunos preparativos, lógicamente de acuerdo con su madurez. La forma como la familia enfoca el comienzo del sábado a la puesta del sol del viernes, y la forma cómo utiliza esa noche, dará el escenario para la recepción de las bendiciones que el Señor ha guardado para todo el día que vendrá.

• Vestimenta adecuada para el Sábado. En los hogares donde hay niños, los sábados de mañana, mientras la familia se viste para la iglesia, los adultos pueden, por precepto y ejemplo, enseñar a los niños que una forma de honrar a Dios es presentarse en su casa limpios, con ropas representativas y adecuadas a la cultura en que vive.

• Importancia de las Horas de Estudio de la Biblia. Cuando los niños no tienen el privilegio de asistir a una escuela adventista, la escuela sabática se convierte en el medio más importe -fuera del hogar- para la instrucción religiosa. No puede sobreestimarse el valor de esta hora de estudio de la Biblia. Es por esta razón que los padres debieran asistir a los cultos matutinos del sábado y hacer todo lo posible para llevar a sus hijos con ellos.

• Las actividades de la familia durante el sábado. En la mayoría de las culturas, la hora del almuerzo sabático, cuando la familia está reunida alrededor de la mesa familiar, es el momento culminante de la semana. El espíritu de gozo y sagrada comunión que comenzó al levantarse y aumentó durante los cultos en la iglesia, ahora se intensifica. Al quedar libres de las distracciones seculares, la familia puede conversar de temas de interés mutuo y mantener el ambiente espiritual del sagrado día.

Cuando se comprende que el sábado es sagrado, y además existe una relación cariñosa entre padres e hijos, todos colaborarán para que durante las horas sagradas se evite la música secular, la radio, los programas de TV, los periódicos, libros y revistas seculares.

En la medida posible, los sábados de tarde debieran pasarse actividades con la familia explorando la naturaleza, haciendo visitas misioneras a presidiarios, a enfermos, y a otros que necesiten de ánimo, y participando en la reunión de jóvenes en la iglesia. Cuando los niños son más grandes, las actividades se ampliarán para abarcar otros amigos de la iglesia de su misma edad, teniendo siempre en mente la pregunta "¿me ayudará esta actividad a comprender mejor la verdadera naturaleza y santidad del sábado?" Al observar en forma adecuada el sábado, el hogar tendrá una influencia perdurable en el tiempo y para la eternidad.


► La Observancia del Sábado y las Actividades Recreativas

• Introducción. La observancia del sábado incluye tanto el culto como la comunión. La invitación para gozar de ambos es amplia y generosa. El culto de adoración sabática está dirigido a Dios y generalmente se realiza en medio de la comunidad creyente. Esta misma comunidad ofrece comunión. Tanto el culto como la comunión ofrecen un potencial ilimitado para alabar a Dios y enriquecer nuestra vida como cristianos. Cuando se distorsiona el culto o la comunión, o se abusa de ambos, se amenaza la alabanza a Dios y el enriquecimiento personal. El sábado, como un don a través del cual el mismo Dios se entrega a nosotros, es un gozo real en el Señor. Es por esto que el sábado es una delicia para los creyentes.

• Factores Ajenos a la Observancia del Sábado. Fácilmente pueden introducirse elementos ajenos al espíritu sabático. El creyente debe estar siempre alerta a los factores ajenos que podrían menoscabar su comprensión de la santidad del sábado en su experiencia de adoración y de comunión. El sentido de santidad del sábado es particularmente amenazado por tipos de comunión y actividades erróneas. Al contrario de esto, la santidad del sábado es realzada cuando el Creador permanece como el centro del santo día.

• Fenómeno de Condicionamiento Cultural en la Observancia del Sábado. Es importante comprender que los cristianos rinden obediencia a Dios y que por lo tanto observan el sábado en el ambiente cultural e histórico del lugar donde viven. También es posible, que tanto la historia como la cultura condicionen y distorsionen falsamente nuestros valores. Apelando a la cultura podríamos ser culpables de permitirnos o excusarnos por condescender con actividades deportivas o recreativas incompatibles con la santidad del sábado. Por ejemplo, ejercicio físico intenso y diversas formas de turismo que están fuera de armonía con la verdadera observancia del sábado.

Cualquier intento por reglamentar la observancia del sábado más allá de los principios bíblicos, como sería hacer una lista de prohibiciones sabáticas, es contrario a una experiencia espiritual sana. Los principios serán la medida que el cristiano utilizará para su propia experiencia sabática. Sabe que, el propósito fundamental del sábado es fortalecer los lazos de unión con su Dios; por lo tanto son aceptables todas las actividades guiadas por principios bíblicos, que contribuyen a ese fortalecimiento.

Nadie puede evaluar correctamente los motivos personales de los otros; por esto, un cristiano debe ser muy cuidadoso y no criticar a sus hermanos que viven en un contexto cultural diferente al suyo.

Durante los viajes, los turistas adventistas debieran hacer todo lo posible para observar el sábado con sus hermanos creyentes en cualquier área donde se encuentren. Para respetar la santidad del séptimo día se recomienda que los adventistas eviten usar el día sábado como un feriado utilizándolo para visitar y realizar actividades seculares.


► Las Iglesias y las Instituciones de la Iglesia

El dar pautas y reglamentos específicos para la iglesia como un todo y a sus instituciones, es para ofrecer a la hermandad un ejemplo de observancia del sábado. Es responsabilidad de los miembros aplicar en sus propias vidas los verdaderos principios de la observancia del sábado tal como se encuentra en la Biblia y en el Espíritu de Profecía, pero no puede actuar como conciencia para sus miembros.

• Iglesias, Papel de la Iglesia y de la Familia en las Actividades del Sábado de Tarde. A los pastores y dirigentes de la iglesia se les ha confiado la responsabilidad de planificar cuidadosamente las actividades para los niños, jóvenes, adultos y ancianos, como también para las familias y las personas solas. Al planificar, deben enfatizar la importancia de hacer del sábado un día de gozo, de adoración y descanso. Las actividades de la iglesia debieran complementar y nunca reemplazar las actividades de la familia y del hogar.

• Iglesias, Música para el Sábado. La música tiene un poderoso impacto en el ánimo y emociones de la persona. Los dirigentes de la iglesia seleccionarán música y músicos que realcen la atmósfera de adoración del descanso sabático y la relación de la persona con Dios. Los ensayos del coro debieran evitarse cuando ya existen otras reuniones regularmente fijadas durante la hora en que piensan ensayar.

• Iglesias, Actividad Misionera en la Comunidad. Aunque los cristianos pueden participar en cierto tipo de trabajo social en beneficio de estudiantes, de jóvenes y pobres de los barrios marginales, deben tomar el cuidado de ejercer una influencia ejemplar y coherente de cómo observar el sábado. Si se participa en una escuela de extensión o en clases especiales para niños y jóvenes, pueden elegir temas y clases que sean diferentes de los temas seculares y comunes que dan durante la semana. Podría ofrecer actividades que contribuyan a la cultura espiritual. Paseos por el vecindario o junto a la naturaleza, que exijan sólo un esfuerzo mínimo pueden sustituir las materias o aulas seculares.

• Iglesias, Recolección. El procedimiento general de la Iglesia Adventista es que la recolección se realice en otro día que no sea el sábado. Donde se practica recolectar en sábado, debe existir un plan que ofrezca beneficios espirituales a todos los participantes.

• Iglesias, Recolección de Fondos en Sábado. La doctrina de la mayordomía cristiana es encontrada a través de todas la Escrituras. El acto de dar tiene lugar definido durante los cultos. Cuando se apela a dar fondos, debe hacerse de tal manera que se preserve la santidad del culto y del sábado.

• Iglesias, Casamientos en Sábado. La ceremonia matrimonial es sagrada, y en sí misma no está en desarmonia con el espíritu de observancia del sábado. Sin embargo, la mayoría de los casamientos exige mucho trabajo y en los preparativos para la recepción es casi inevitable que surja un ambiente secular. Para que el espíritu del sábado no se pierda, debería desanimarse la realización de casamientos en este día.

• Iglesias, Funerales en Sábado. En forma general, los adventistas debieran evitar realizar funerales durante el sábado. Es verdad que en ciertos climas y circunstancias, puede ser necesario que se realice sin demora el funeral, a pesar de ser sábado. En esos casos, debieran hacerse los arreglos por adelantado con la empresa fúnebre y con los empleados del cementerio, y de esta forma reducir el trabajo durante el sábado. En algunos casos puede realizarse un culto el sábado y dejar el entierro para el día siguiente.


► Las Instituciones de Salud de la Iglesia Adventista

Las instituciones de salud ofrecen a muchas personas su única oportunidad de contacto con la Iglesia Adventista. Los hospitales adventistas deben ser mucho más que meros sistemas que ofrecen cuidado de la salud. Estos tienen la oportunidad única de ser un testimonio cristiano a la comunidad que sirven, las 24 horas del día. Además, tienen el privilegio de presentar el mensaje del sábado por el ejemplo cada semana.

En la cura de los enfermos y en la liberación de los portadores de debilidades físicas aún en sábado, Cristo dejó un ejemplo que consideramos la base para el establecimiento y funcionamiento de las instituciones médicos adventistas. Es por este motivo, que una institución que ofrece atención médica al público, debe estar preparada para ministrar las necesidades del enfermo y doliente, sin tomar en cuenta la hora o el día.

Este enfoque pone una gran responsabilidad sobre cada institución para que planifique y ejecute reglamentos que reflejen el ejemplo de Cristo y apliquen los principios bíblicos de la observancia del sábado enseñados en la Iglesia Adventista. Los administradores tienen una responsabilidad especial de tratar de que todos los departamentos mantengan el verdadero espíritu de la observancia del sábado, instituyendo procedimientos adecuados y evitando la laxitud en la observancia del séptimo día.

Se recomienda la aplicación de los siguientes principios para la observancia del sábado:

1. Proporcionar cuando sea necesario, cuidado médico de emergencia voluntario, alegre y de elevado nivel de excelencia. Sin embargo, no deberían las instituciones y médicos adventistas ofrecer el mismo tipo de atención o servicio clínico durante el sábado como lo hacen durante los días de la semana.

2. No continuar con las actividades de rutina que pueden postergarse. Eso significa que deben cerrarse todos los servicios y departamentos que no están relacionados directamente con el paciente y que debe mantenerse una cantidad mínima de personal.

3. Postergar diagnósticos y servicios terapéuticos electivos. Las decisiones sobre qué es necesario o de emergencia, debieran ser hechas por el médico que atiende. Si se abusa de este privilegio, la administración del hospital debiera intervenir. Los funcionarios de la institución que no trabajen en la administración, no deben envolverse en las decisiones, ni ser obligados a enfrentar al (a los) médicos (s) de turno. Se pueden evitar malos entendidos, si se deja claro en las reuniones y en los reglamentos, que sólo se realizarán aquellas cirugías, diagnósticos o tratamientos terapéuticos que son impostergables dada la condición del paciente. En el momento de contratar al personal se puede dejar en claro todo esto, así se ayudará a evitar abusos y malos entendidos.

4. Cerrar las oficinas de administración y contabilidad para atenciones de rutina. Aunque podría ser necesario admitir o dar de alta a los pacientes en sábado, se recomienda evitar la entrega de recibos o recepción de dinero. Jamás debiera ser la guardia del sábado un motivo de irritación para aquellos que tratan de servir y salvar, sino por el contrario, que éste sea un distintivo de que son "hijos de la luz" (Efe. 5:8; Los Hechos de los Apóstoles, pág 214).

5. Hacer del Sábado un día agradable para los pacientes, un día cuando la intensa actividad de la rutina sea puesta de lado y el personal esté libre para pasar más tiempo con los pacientes, para instruirlos, aconsejarlos y familiarizarlos con el maravilloso amor de Dios. Una actividad misionera como ésta es un recuerdo de testimonio cristiano que los pacientes nunca olvidarán. La observancia significativa del sábado será conseguida mucho más fácilmente en una institución que emplee un equipo predominantemente adventista. Es posible para los empleados creyentes presentar el sábado a una luz adecuada mientras cuidan de los pacientes, y pueden perfectamente bien ser una influencia convincente en las vidas de aquellos que no son de nuestra fe.

6. El cuidado directo del enfermo es una actividad de siete días de la semana. La enfermedad no tiene calendario. Sin embargo, cuando se prepara el horario del personal, las instituciones de salud debieran tomar en cuenta las creencias religiosas sinceras, la observancia y prácticas de cada empleado o futuro empleado. Las instituciones debieran hacer arreglos razonables para tales creencias religiosas, a menos que se demuestre que tales acomodos dificultarán el funcionamiento de la institución. Se reconoce que la conciencia del individuo varía en relación al adecuado empleo del sábado. Ni la iglesia ni sus instituciones pueden actuar como la conciencia de sus empleados. En lugar de esto, deberán hacerse ajustes razonables en beneficio de la conciencia individual.

7. Resistir las presiones para rebajar las normas adventistas. Algunas instituciones han recibido presiones de la comunidad, del equipo médico, y/o empleados (donde la mayoría no es adventista), para abandonar o debilitar los principios de la observancia y prácticas en el sábado, de modo que éste sea tratado como cualquier otro día. En algunos casos, se ha ejercido presión para mantener todos los servicios durante el sábado y disminuirlos el domingo. Debe resistirse decididamente a una acción tal. La condescendencia puede provocar un serio análisis de la relación de esa institución con la Iglesia.

8. Enseñar a los empleados no adventistas los principios practicados por la institución en relación con el sábado. Cada empleado no adventista, en el momento de su contrato con una institución adventista de salud, debiera ser advertido de los principios de la Iglesia, especialmente de los reglamentos institucionales que tienen que ver con la observancia del sábado. Aunque los no adventistas no crean como nosotros, debieran de todas formas conocer desde el principio la forma en que se espera que ellos calcen en el programa de la institución, para ayudar a ésta a alcanzar sus objetivos.

9. Estimular en los empleados adventistas una actitud de continua testificación cristiana. El único contacto que muchos empleados no adventistas pueden tener con los adventistas, puede ser en la institución que los emplea. Toda relación debiera ser amistosa, amable y una expresión del amor que ejemplifica la vida y la obra del Gran Médico. La compasión por el enfermo, la consideración generosa por sus colegas, una voluntad de servir, una ilimitada lealtad a Dios y a la Iglesia pueden ser sabor de vida para vida. Guardar el sábado es un privilegio y un honor tanto como un deber. Nunca debiera ser una carga o una molestia para aquellos que lo guardan o para aquellos que nos rodean.


► Trabajo en Sábado en Hospitales no Adventistas

Aunque es esencial en las instituciones médicas que se realice un mínimo de trabajo todo el tiempo para poder mantener el bienestar y comodidad de los pacientes, los empleados adventistas que trabajan en instituciones no denominacionales, donde las horas del sábado no alivian de la rutina del deber, están bajo la obligación de recordar los principios que reglamentan todas las actividades sabáticas. Para evitar situaciones donde nuestros miembros de Iglesia podrían enfrentar problemas para guardar el Sábado, se recomienda que:

1. Cuando los adventistas aceptan empleos en Hospitales no adventistas, manifiestan sus principios de observancia del sábado y solicitan un horario que los libere del trabajo en sábado.

2. Donde los horarios de trabajo y otros factores hagan esto imposible, los adventistas debieran claramente identificar los deberes que puedan conscientemente realizar el sábado y la frecuencia de los mismos de allí en adelante.

Donde no se pueda realizar ninguno de los arreglos mencionados arriba, los miembros debieran hacer de su lealtad a los requerimientos de Dios lo máximo y abstenerse del trabajo rutinario.


► Las Instituciones Educativas Adventistas del Séptimo Día

Los colegios adventistas con internado tienen un papel importante en la formación de hábitos de observancia del sábado en las futuras generaciones de miembros de Iglesia. De la misma forma lo tienen los colegios y universidades al moldear el pensamiento de la clase pastoral profesional. Es por lo tanto importante que en estas instituciones, tanto la teoría como la práctica, de cómo aumentar el gozo de las bendiciones sabática, se acerquen lo máximo posible al ideal.

La aplicación de estos principios incluye:

• Preparación adecuada para el sábado.
• Demarcación del comienzo y del fin de las horas del sábado.
Actividades adecuadas hogar-escuela: cultos, grupos de oración, testificación, etc.
Mantener los deberes necesarios al mínimo; de preferencia confiarlos a personas para quienes sea servicio voluntario y no utilizar aquellos para quienes ese mismo trabajo es pagado durante la semana.
• Cultos inspiradores, de preferencia que sirvan como modelos de aquello que se espera caracterice los cultos en las iglesias de las escuelas.
• Actividades variadas y adecuadas para los sábados de tarde.
• Estructuración del programa semanal para que el sábado sea un gozo prolongado y el clímax de la semana en lugar de ser el preludio para las actividades totalmente diferentes del sábado de noche.
- Ventas en el comedor. Las cafeterías de los colegios han sido designadas para servir a los estudiantes y a sus padres visitantes e invitados; no debieran abrirse al público durante el sábado. Para evitar transacciones comerciales innecesarias durante las horas sagradas, cada institución debe establecer formas de pago fuera de las horas sabáticas.
- Asistencia del personal docente a reuniones profesionales. En algunos países, los adventistas tienen el privilegio de asistir a reuniones profesionales para estar al día con el desarrollo de su campo de especialización. Podría ser una tentación justificar la asistencia en sábado a esas reuniones. Sin embargo, se recomienda que el personal académico se una con sus hermanos de iglesia para la adoración a Dios, y no se reúna con sus colegas profesionales "en trabajo".
- Estaciones de radio. Las estaciones de radio pueden ser una bendición en sus comunidades. Para aumentar las bendiciones, la programación durante las horas del sábado debiera reflejar la filosofía de la iglesia. Si se hacen llamados para levantar fondos durante el sábado, éstos debieran hacerse de manera tal que se mantenga la santidad de este día.
- Viajes de Promoción. Para mantener el espíritu de total adoración durante el sábado, los tours de Promoción deben ser planificados de forma que disminuyan los viajes en sábado y ofrezcan un máximo de tiempo para la adoración con los creyentes. Las horas del sábado no deben usarse para viajar con el fin de ofrecer programas de sábado de noche.
- La observancia del sábado en la formación de los pastores. Los pastores tienen una gran responsabilidad con su ejemplo personal, pues deben moldear la vida espiritual de la iglesia. Por lo tanto, las instituciones que preparan a los pastores y esposas de pastores necesitan ayudar a sus estudiantes a formar una saludable filosofía de la observancia del sábado. Una orientación adecuada recibida en el colegio puede ser un instrumento en la experiencia de una genuina renovación del gozo sabático en sus propias vidas, como en la vida de su iglesia.
- Exámenes en sábado. Los adventistas del séptimo día que enfrentan exámenes exigidos en sábado en colegios no adventistas, o los profesionales que procuran certificación del ministerio de educación enfrentan un problema especial. En tales situaciones, recomendamos hacer arreglos para que los exámenes no sean en sábado. La iglesia debiera estimular a sus miembros a una cuidadosa observancia del sábado y cuando sea posible, debiera interceder delante de las autoridades correspondientes para que permitan la posibilidad de rendir los exámenes en otro día, para reverenciar el día de Dios.


► Empleos Seculares y de Negocios cuando se Relacionan con el Sábado

• Declaración de Principio. La visión bíblica del sábado incluye una dimensión divina y otra humana (Mat. 12:7). Desde la perspectiva divina el sábado invita al creyente a renovar su compromiso con Dios al desistir del trabajo diario para poder adorar a Dios más libre y completamente (Exo. 20:8-10; 31:15-16; Isa. 58:13-14). Desde la perspectiva humana, el sábado ordena al creyente que celebre el amor creador y redentor de Dios mostrando misericordia y preocupación hacia los demás (Deut. 5:12-15; Mat. 12:12; Luc. 13:12; Jn. 5:17). De esta forma el sábado incluye la cesación del trabajo secular, con el propósito de honrar a Dios y realizar acciones de amor y bondad hacia su prójimo.

• Trabajo Esencial y de Emergencia. Para mantener la santidad del sábado, los adventistas deben hacer elecciones sabias en materia de empleo, orientados por una conciencia iluminada por el Espíritu Santo. La experiencia ha mostrado que existe un peligro en la elección de vocaciones que no permiten adorar al Creador con libertad durante el día sábado. Esto significa que deberían evitarse aquellos empleos que, aunque esenciales para el funcionamiento de una sociedad tecnológicamente avanzada, pueden ofrecer problemas para la observancia del sábado.

Las Escrituras y el Espíritu de Profecía son claros en cuanto a nuestros deberes como cristianos hacia nuestros semejantes, aun durante el sábado. En el contexto moderno, muchos que están empleados en profesiones que involucran la salvación de la vida y la propiedad, se los llama a atender emergencias. Los arreglos para trabajo regular durante los fines de semana, con el objetivo de ganancia extra, exigirán el uso de las hora de sábado, o aceptar trabajo sólo los fines de semana en profesiones de emergencia con el fin de aumentar el presupuesto familiar, no está en armonía con los principios de observancia del sábado dados por Cristo. Es algo totalmente diferente atender situaciones de emergencia donde la vida y la seguridad están en peligro, a ganar el diario vivir por emplearse en ocupaciones rutinarias durante el sábado, las que siempre están acompañadas de actividades comerciales seculares o rutinarias. (Ver los comentarios de Cristo al rescatar el buey o una oveja de un hoyo y ayudar a personas en necesidad; Mar. 12:11; Luc 13:16). Ausentarse de la casa de Dios y ser privado del compañerismo con los hermanos en el sábado puede enfriar la vida espiritual de la persona.

Muchos patrones, en los llamados servicios esenciales, están dispuestos a buscar arreglos para los observadores del sábado. Donde no se garantice esto, los miembros debieran revisar cuidadosamente los principios bíblicos de observancia sabática a la luz de esa actividad, ambiente, requisitos de trabajo y motivos personales, antes de comprometerse a trabajar en sábado. Debieran preguntar al Señor, como lo hizo Pablo en su viaje a Damasco, "Señor ¿qué quieres que haga?". Cuando se tiene esta actitud de fe, estamos convencidos de que Dios guiará a los creyentes a discernir su voluntad dará la fuerza y sabiduría necesarias para hacer lo que corresponde.


► Decisiones Morales en Relación con la Observancia del Sábado

Las instituciones militares, educativas, gubernamentales y otras, muchas veces niegan o cortan los privilegios sabáticos. Para prevenir y/o aliviar estas situaciones lamentables, debieran considerarse las siguientes sugerencias:

• Un dirigente de la iglesia, de preferencia el director de Relaciones Públicas de Libertad Religiosa, debe ser designado para mantenerse al día de los acontecimientos y situaciones que puedan minar la libertad de culto en el día sábado. De ser necesario, este oficial se aproximará a las autoridades responsables con el fin de explicarles el impacto desfavorable sobre los adventistas del séptimo día de cualquier medida o legislación en proyecto, Este curso de acción puede prevenir la sanción de medias que podrían, sin intención, cortar o negar los privilegios del sábado.

• Debe estimularse a los miembros adventistas a mantener por fe el principio de la observancia del sábado, sin tener en cuenta las circunstancias, y apoyarse en la seguridad de que Dios honrará su consagración.

• Los miembros de iglesia deben ofrecer ayuda espiritual, moral y si es necesaria, temporal, para ayudar a otros miembros que pasan por problemas por causa del sábado. Tal ayuda servirá para fortalecer la consagración al Señor, no solamente de la persona que está enfrentando el problema de sábado, sino de la iglesia como un todo.


► Compra de Mercaderías y Servicios en Sábado

1. El sábado está destinado para proporcionar libertad espiritual y alegría a todos (Exo 20:8-11). Como cristianos, debemos ser sostenedores de este derecho humano básico que ha otorgado el Creador a cada individuo. Como regla general, la compra de mercaderías, comidas en restaurantes, y el pago de servicios hechos por otros, deben ser evitados, porque no están en armonía con el principio ni con la práctica de la observancia del sábado.

2. Además, las actividades comerciales recién mencionadas harían que la mente se dirigiera al secularismo en lugar de detenerse en la santidad del sábado (Neh. 10:31;13:15). Con una adecuada planificación, se pueden tomar las debidas precauciones para que no falte nada de lo necesario durante el sábado.


► Viajes en Sábado

Aunque viajar en sábado puede ser necesario para poder cumplir con las actividades comprometidas para ese día, no debe permitir que los viajes en sábado se conviertan en una función secular; por lo tanto, es necesario hacer los preparativos con anticipación.

Antes del comienzo del sábado deben estar atendidos el combustible del auto y otras necesidades. Deben evitarse viajes por asuntos personales y de negocios.


► Cuando debe tratarse un Problema Específico de Trabajo

Cuando un miembro de iglesia se encuentra en la necesidad de renunciar a un cargo, o pierde su trabajo por causa de problemas con el sábado, y es empleado por la denominación en un trabajo similar, donde el nuevo trabajo, debido a su naturaleza exige que el miembro trabaje en sábado se recomiendan los siguientes pasos:

1. Ofrecer al miembro una cuidadosa explicación del tipo esencial de trabajo.

2. Asegurar al miembro que sólo los aspectos indispensables del nuevo trabajo se realizarán durante el sábado. También debieran explicar los administradores los propósitos religiosos que lo han empleado.

3. Adoptar un horario rotativo para que el miembro conscientemente aceptó trabajar en sábado, pueda con frecuencia estar en condiciones de realizar una total celebración del día sábado.


► Turno de Trabajo

Cuando un adventista trabaja para un empleador que acostumbra utilizar los turnos de trabajo, puede éste pedirle que trabaje el sábado o parte de él. En tales circunstancias debe considerar lo siguiente:

• Tratar de ser el mejor trabajador posible, y un empleado tan valioso que su patrón no pueda prescindir de él.

• Si el problema continúa, puede apelar directamente al patrón y hacer un arreglo en base a su buena voluntad y justicia.

• Podría sugerirle al patrón arreglo tales como:
- Trabajar en un horario flexible.
- Tener los turnos que menos acepta el resto del personal.
- Negociar turnos con otros empleados; o
- Trabajar los feriados.

• Si el patrón se resiste a un arreglo, el miembro debería inmediatamente buscar la ayuda del pastor y del departamento de Relaciones Públicas y de Libertad Religiosa, en los países donde se realicen este tipo de actividades.




Fuente:Unión Portorriqueña / IASD
Notas: - DSA 90-639
- Articulo publicado originalmente el día 10de octubre de 2008





+ Leer más...

jueves, 17 de febrero de 2011

Violencia Familiar / Declaración Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día

La Biblia indica claramente que la marca que distingue a los creyentes cristianos, es la calidad de sus relaciones humanas en la iglesia y en la familia.

La violencia familiar incluye cualquier tipo de agresión —verbal, física, emocional, sexual, o la negligencia activa o pasiva— cometida por una persona o personas contra otra dentro del círculo familiar, sin importar si son casados, parientes, o de si viven juntos o separados, o son divorciados.

Estudios actuales llevados a cabo internacionalmente muestran que la violencia en la familia es un problema global, y que ocurre entre individuos de todas las edades y nacionalidades, en todos los niveles socioeconómicos, y en familias con todos los tipos de antecedentes religiosos o no religiosos. Se encontró también que el promedio de incidencia es similar tanto en las ciudades, como en las comunidades urbanas, suburbanas, y rurales.

La violencia familiar se manifiesta de diferentes maneras. Por ejemplo, puede ser la agresión física contra uno de los cónyuges. Las agresiones emocionales tales como las amenazas verbales, los accesos de ira, la desvalorización de la personalidad del otro y las exigencias irreales de perfección, son también abuso. El abuso puede, incluso, tomar la forma de coerción y violencia física dentro de la relación sexual conyugal, o la de una amenaza de violencia a través del uso de un comportamiento intimidatorio verbal o no verbal. Incluye prácticas tales como el incesto y el maltrato o el descuido de menores de edad que resulta en lesiones o daños producidos por parte de uno de los padres o tutores. La violencia contra los ancianos se manifiesta en agresiones físicas, psicológicas, sexuales, verbales, materiales, y en el abuso o negligencia médica.

La Biblia indica claramente que la señal distintiva de los cristianos creyentes es la calidad de sus relaciones humanas, tanto en la iglesia como en la familia, que, en el espíritu de Cristo de aceptación y amor, busca afirmar y edificar a los otros en vez de abusar o agredirse uno a otro. No hay lugar entre los seguidores de Cristo para el control tiránico y el abuso de poder o la autoridad. Los discípulos de Cristo, motivados por su amor, son llamados a respetar y preocuparse por el bienestar de los otros, a aceptar a hombres y a mujeres como iguales, y a reconocer que cada persona tiene derecho al respeto y a la dignidad. El fracaso en relacionarse de esta forma con los demás viola su personalidad y desvaloriza a los seres humanos creados y redimidos por Dios.

El apóstol Pablo, al referirse a la iglesia, habla de los “domésticos de la fe” que actúan como una prolongación de la familia, proveyendo aceptación, comprensión y ánimo a todos, especialmente a aquellos que están heridos o tienen desventajas. La Escritura habla de la iglesia como una familia donde el crecimiento personal y espiritual puede ocurrir a medida que los sentimientos de traición, rechazo y dolor son sustituidos por el perdón, la confianza y la entereza. La Biblia también habla de la responsabilidad personal del cristiano de proteger el templo de su cuerpo contra la profanación porque es el lugar de habitación de Dios.

Lamentablemente, la violencia familiar ocurre en muchos hogares cristianos, y nunca debe ser justificada porque afecta profundamente la vida de todos los involucrados y muchas veces produce una percepción distorsionada de Dios, de uno mismo y de los demás.

Creemos que la iglesia tiene la responsabilidad de:

1) Cuidar de las personas involucradas en violencia familiar y atender a sus necesidades:

a) Escuchando y aceptando a las personas que sufren abuso, dándoles amor y la seguridad de su valía e importancia.

b) Destacando las injusticias del abuso y hablando en defensa de las víctimas, tanto en la comunidad de fe como en la sociedad.

c) Proveyendo un ministerio humanitario y de apoyo a las familias afectadas por la violencia y el abuso, tratando de que tanto las víctimas como los agresores tengan acceso al consejo de profesionales adventistas, cuando tal cosa es posible, o a la red de recursos profesionales disponibles en la comunidad.

d) Animando a los profesionales adventistas a especializarse y al establecimiento del servicio de profesionales licenciados por la iglesia, tanto para los miembros de iglesia como para las comunidades circundantes.

e) Ofreciendo un ministerio de reconciliación cuando el arrepentimiento del agresor abre la posibilidad del perdón y la restauración en las relaciones. El arrepentimiento siempre incluye la aceptación total de la responsabilidad por los errores cometidos, la disposición para hacer restitución en todas las formas posibles, y cambios en la conducta para eliminar el abuso.

f) Proyectando la luz del evangelio sobre la naturaleza de las relaciones esposo-esposa, padres-hijos y otras relaciones próximas, y capacitar a las personas y familias a crecer a la luz de los ideales de Dios en su vida de relación.

g) Guardándose contra la tendencia a aislar en la familia o en la iglesia, tanto a las víctimas como a los agresores, aunque responsabilizando firmemente a los agresores por sus actos.

2) Fortalecer la vida familiar:

a) Ofreciendo una educación para la vida familiar que esté orientada hacia la gracia y que incluya la comprensión bíblica de la reciprocidad, la igualdad y el respeto indispensable en las relaciones cristianas.

b) Comprendiendo mejor cuáles son los factores que contribuyen a la violencia familiar.

c) Tratando de romper el círculo recurrente de la violencia y el abuso observado a menudo dentro de las familias y a través de las generaciones.

d) Corrigiendo aquellas creencias religiosas y culturales sostenidas comúnmente que pueden ser usadas para justificar o encubrir la violencia familiar. Por ejemplo, aunque los padres son instruidos por Dios para corregir redentoramente a sus hijos, esta responsabilidad no les da licencia para el uso de la crueldad, o para tomar medidas disciplinarias punitivas.

3) Aceptar nuestra responsabilidad moral de estar alerta y reaccionar frente al abuso dentro de las familias de nuestras congregaciones y comunidades, y sostener que tal conducta abusiva es una violación de las normas de vida adventistas. Ninguna indicación o informes de abuso debe ser minimizado, sino por el contrario, seriamente considerado. Para los miembros de la iglesia el permanecer indiferentes e insensibles equivale a condonar, perpetuar y, posiblemente, extender la violencia familiar.

Si vamos a vivir como hijos de la luz, debemos iluminar las tinieblas dondequiera la violencia familiar ocurra en nuestro medio. Debemos cuidar los unos por los otros, aunque sería más fácil hacernos los desentendidos.




Fuente: Abo.org.ar
Notas: 1) Esta declaración fue votada por la Comisión Administrativa de la Asociación General (ADCOM) el 27 de agosto de 1996, y fue enviada para su consideración por el Concilio Anual realizado en San José, Costa Rica, realizado entre el 1º y el 10 de octubre de 1996.
2) Estas declaraciones están basadas en los principios expresados en los siguientes textos: Éxo. 20:12; Mat. 7:12; 20:25-28; Mar. 9:33-35; Juan 13:34; Rom. 12:10, 13; 1 Cor. 6:19; Gál. 3:28; Efe. 5:2, 3, 21-27; 6:1-4; Col. 3:12-14; 1 Tes. 5:11; 1 Tim. 5:5-8.)
3) Versión corregida y re formateada, de la originalmente publicada por Ojo Adventista, el 23 de octubre de 2008.





+ Leer más...

martes, 18 de enero de 2011

Una filosofía Adventista del Séptimo Día sobre la Música / Declaración Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día

Dios ha entretejido la música en la trama misma de su creación. Leemos que cuando hizo todas las cosas, “alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios” (Job 38:7). El libro del Apocalipsis describe el cielo como un lugar de alabanza incesante, que resuena con cánticos de adoración a Dios y al Cordero por parte de todos (Apoc. 4:9‑11; 5:9‑13; 7:10‑12; 12:10‑12; 14:1‑3; 15:2‑4; 19:1‑8).

Debido a que Dios hizo al ser humano a su imagen, compartimos el amor y el aprecio por la música con todos los seres creados. De hecho, la música puede tocarnos y conmovernos con un poder que va más allá de las palabras o cualquier otro tipo de comunicación (La Educación p. 168).1 La música mejor y más pura eleva nuestro ser hasta la misma presencia de Dios, donde los ángeles y seres no caídos lo adoran con cánticos... ► Continuar leyendo en OJO ADVENTISTA / haciendo clic aquí


+ Leer más...

viernes, 26 de noviembre de 2010

Minneápolis,1888. Un momento decisivo en la historia adventista. Por Gerhard Pfandl

Durante más de cien años, los adventistas hemos mirado al Congreso de la Asociación General de 1888 como un hito histórico, un punto de inflexión de nuestro desarrollo teológico. Es considerada la conferencia teológica más importante de nuestra historia. Aunque duró menos de un mes, el congreso propiamente dicho (17 de octubre al 4 de noviembre) y el Instituto Ministerial (10 al 16 de octubre) dieron una nueva forma al adventismo.

Antecedentes del congreso

Después del gran chasco de 1844, los pioneros se dedicaron a la proclamación de importantes verdades; las llamadas verdades esenciales: el santuario, el espíritu de profecía, los mensajes de los tres ángeles, la inmortalidad condicional, la segunda venida y el sábado. La salvación y la justificación por la fe quedaron en un segundo plano, porque estas verdades ya eran enseñadas por otras iglesias. ¿Por qué enseñarle a un bautista o metodista sobre la salvación, con la cual ya estaban familiarizados? Lo que ellos no conocían era lo relacionado al sábado, el estado de los muertos, la verdad del santuario, etc. Los pioneros se dedicaron a las doctrinas distintivas, especialmente a la del sábado y los diez mandamientos.

Desafortunadamente, debido al fuerte énfasis en la ley, la espiritualidad se vio afectada y muchos se volvieron muy legalistas. El orgullo, la confianza propia y la complacencia ingresaron a nuestras filas, pero faltaba una experiencia viva con Cristo; el gozo y la paz que resultan de una relación con él. Guardar la ley llegó a ser lo esencial. Al ver la situación, Elena White escribió: «Como pueblo hemos predicado la ley hasta que hemos llegado a estar tan secos como los montes de Gilboa, sin rocío ni lluvia. Tenemos que predicar a Cristo en la ley».1


El Instituto Ministerial, 10 al 16 de octubre de 1888

Cuando pensamos en Minneápolis 1888, surgen dos nombres: Alonzo Jones y Elliot Waggoner. Ambos eran amigos y editores de la revista Signs of the Times [Señales de los tiempos] en California. Jones tenía 38 años y había servido en el ejército de los Estados Unidos; era un autodidacta. Waggoner, de 33, había tenido en cambio una educación clásica; estudió medicina y trabajó en el Sanatorio de Battle Creek durante un tiempo. Su corazón, sin embargo, estaba en el evangelismo, y por ello dejó la medicina y pasó a ser ministro.

En la reunión de obreros de una semana de duración que precedió al congreso, un tema que dividió el grupo ministerial fue el conflicto con la ley, registrado en Gálatas 3:24. La pregunta era: ¿qué ley es más importante: la moral o la ceremonial? En 1886, O. Johnson había publicado un artículo en la Review and Herald titulado «Las dos leyes», en el cual declaraba: «La ley de Gálatas es la ley ceremonial».2 Pocos meses después, Waggoner publicó una serie de nueve artículos en la revista Signs, en los cuales afirmaba que la ley de Gálatas es la ley moral. Elena White, quien en ese entonces estaba en Basilea, Suiza, escribió una carta de amonestación a los dos editores de California por publicar artículos que revelaban al mundo que las dos publicaciones de la iglesia diferían en ciertas enseñanzas. No tomó partido por uno u otro, sino que se mostró en desacuerdo por la forma de proceder de ellos.

¿Quién tenía razón? Por supuesto, ambos estaban en lo cierto. Ambas leyes llevan a Cristo. Ocho años después, en 1896, Elena White escribió: «El Espíritu Santo está hablando especialmente de la ley moral en este texto [Gal. 3:24], mediante el apóstol. La ley nos revela el pecado y nos hace sentir nuestra necesidad de Cristo y de acudir a él en procura de perdón y paz».3 En 1888, sin embargo, se rehusó a dar una respuesta, acaso porque tampoco la sabía.


El Congreso de Minneápolis

Las reuniones comenzaron el miércoles 17 de octubre. Asistieron unos noventa delegados en representación de 27 mil miembros. Se habló del progreso de los nuevos campos misioneros, la distribución del trabajo, el evangelismo urbano, un nuevo barco para el Pacífico Sur (Pitcairn), y muchos otros temas. Hoy en día, sin embargo, todos los temas suelen ser dejados de lado y lo que aún recordamos es que «el Señor en su gran misericordia envió un muy precioso mensaje a su pueblo por medio de los pastores Waggoner y Jones […]. Presentaba la justificación por la fe en el Garante [Cristo]; invitaba al pueblo a recibir la justicia de Cristo, que se manifestaba en la obediencia a todos los mandamientos de Dios».4

Se le pidió a Waggoner que presentara una serie de conferencias sobre justificación por la fe. No sabemos exactamente qué dijo, porque recién a partir de 1891 se comenzaron a registrar los temas bíblicos de los congresos de la Asociación General, pero de acuerdo con lo que escribió antes y después de Minneápolis, tenemos una idea de lo que enseñó.

Hasta 1888 se creía mayormente que la justicia aceptable a Dios podía ser lograda (con la ayuda del Espíritu Santo, por supuesto) por la obediencia a los mandamientos. En otras palabras, se veía a la santificación como la base de la salvación.

La obra de Cristo en la justificación era vista mayormente en relación con los pecados del pasado. Un artículo no firmado, en los primeros números de la revista Signs, expresaba: «Como todos han violado la ley de Dios y no pueden por sí mismos obedecer sus justos requerimientos, dependemos de Cristo, en primer lugar para nuestra justificación de las ofensas del pasado y, en segundo, para obedecer por gracia su santa ley en el futuro».5

Pero entonces apareció Waggoner y dijo: (1) la obediencia del hombre jamás puede satisfacer la ley divina; (2) la justicia imputada de Cristo por sí sola es la base de la aceptación de Dios por nosotros; y (3) necesitamos estar cubiertos constantemente por la justicia de Cristo, no solo por causa de nuestros pecados pasados.

¿Qué reacción tuvieron los oyentes? Algunos aceptaron y apoyaron el mensaje de Waggoner (E. White, W. White, S. Haskell, etc.) y otros lo rechazaron (U. Smith, J. Morrison, L. Conradi, etc.), pero la mayoría se mostraba indecisa. No sabían qué creer. Los que se oponían lo expresaron abiertamente. En cierto momento Elena White se sintió tan desanimada que quiso irse de allí, pero el ángel del Señor le dijo: «No lo hagas; Dios tiene una obra para ti en este lugar. La gente está repitiendo la rebelión de Coré, Datán y Abiram».6

Eventualmente, la mayoría de los que se oponían cambiaron de actitud y aceptaron el mensaje de la justificación por la fe, aunque algunos dejaron la iglesia.

Después del congreso Elena White se unió a Jones y Waggoner para comunicar el mensaje de la justificación por la fe a las iglesias. Fueron a reuniones netamente espirituales, a reuniones de obreros y a escuelas bíblicas, de una costa a la otra de los Estados Unidos. En 1889 ella escribió: «Jamás he presenciado semejante obra de reavivamiento, que al mismo tiempo esté libre de cualquier excitación indebida».7 Después de Minneápolis se produjeron muchos libros sobre el tema de la justificación por la fe, como por ejemplo El camino a Cristo y El Deseado de todas las gentes.

Es importante entender lo que sucedió en Minneápolis porque algunos actualmente afirman que la iglesia rechazó ese mensaje, y hacen un llamado al arrepentimiento corporativo. Otros afirman que el tema principal de Waggoner era la naturaleza de Cristo. Dado que en el libro Cristo y su justicia (1890) expresó que Cristo asumió la carne pecaminosa con tendencias pecaminosas, se afirma que la iglesia ha rechazado el mensaje porque jamás ha aceptado oficialmente que Cristo tuvo tendencias al pecado. Sin embargo, no hay evidencias de que Waggoner se haya dedicado a la naturaleza de Cristo en Minneápolis. Su énfasis estaba en la relación de la justicia de Cristo con la ley.

Minneápolis 1888 fue un punto de inflexión en la historia de la Iglesia Adventista. Gracias a Waggoner y Jones, y con el apoyo de Elena White, la iglesia fue preservada de una comprensión incompleta del evangelio.





Fuente: Adventist World / Enero 2010
Autor: Gerhard Pfandl, nacido en Austria, ha sido director asociado del Instituto de Investigaciones Bíblicas (Biblical Research Institute) de la Asociación General desde 1999. Doctorado de la Universidad Andrews. Durante muchos años como ministro en Alemania y enseñó al mismo tiempo como profesor de teología en el Seminario Bogenhofen. Luego se desempeñó como un predicador, profesor y administrador en California (EE UU) y Australia.
Referencias: 1. «Christ Prayed for Unity Among the Disciples», Review and Herald (11 de marzo de 1890). 2. «The Two Laws», Review and Herald (16 de marzo de 1886). 3. Mensajes selectos, vol. 1, p. 275. 4. Testimonios para ministros, p. 89. 5. «Fundamental Principles», Signs of the Times (4 de junio de 1874). 6. Carta 2a, 1892. 7. Review and Herald (5 de marzo de 1889).



+ Leer más...

viernes, 29 de octubre de 2010

Pasos iniciales en la organización de la Iglesia. Por Arturo L. White

Aun cuando Elena G. White había escrito y publicado un tanto sobre la necesidad de orden en la administración de la obra de la iglesia (ver EW, pp. 97 -104), y aun cuando Jaime White había presentado esta necesidad ante los creyentes en artículos de la Review and Herald, la iglesia tardaba en tomar acción. En términos generales, lo presentado era bien recibido; pero cuando se trataba de aplicarlo en forma constructiva, había resistencia y oposición. Los breves artículos de Jaime White habían despertado a muchos de la complacencia y ahora se estaba hablando mucho al respecto.

J. N. Loughborough, quien trabajaba con Jaime White en Michigan, fue el primero en responder. Sus palabras eran de afirmación y a la vez defensivas:

Alguien dijo, si se organizan de manera que puedan por ley hacerse de propiedades, van a formar parte entonces de Babilonia. No; yo entiendo que hay una gran diferencia entre estar en posición de proteger por ley nuestra propiedad y utilizar la ley para proteger y hacer cumplir nuestros puntos de vista religiosos. Si es incorrecto proteger la propiedad de la iglesia, ¿por qué entonces no es incorrecto que las personas tengan legalmente propiedades legales? –RH, 8 de marzo de 1860.

Jaime White había finalizado su declaración en la Review, poniendo delante de la iglesia el asunto de la necesidad de organización de los intereses en el ramo de publicación, con estas palabras: “Si alguno objeta nuestras sugerencias, ¿podría por favor redactar un plan que podamos seguir como pueblo?” – Ibíd., 23 de febrero de 1860. El primer ministro laborando en el campo que respondió, fue R. F. Cottrell, un incondicional y fiel editor de la Review. Su reacción inmediata fue decididamente negativa:

El Hermano White ha pedido a los hermanos que se expresen en relación a su proposición de asegurar las propiedades de la iglesia. Desconozco en forma precisa qué medidas implica esta sugerencia, pero entiendo que esto significa la incorporación como organismo religioso de acuerdo con la ley. Personalmente pienso que será incorrecto “hacernos un nombre” siendo que eso constituye la base de Babilonia. No pienso que Dios apruebe tal cosa” - Ibíd., 23 de febrero de 1860.

Cottrel tenía gran experiencia e influencia; su mensaje, publicado en ausencia de Jaime White, sentó las bases para una prolongada batalla.

El asunto osciló de un lado a otro durante los siguientes seis meses, con algunas referencias al mismo en la mayoría de los números de la Review.

Vino luego la convocación para una conferencia general en Battle Creek, iniciada el viernes 28 de septiembre, para considerar la salvaguardia de los intereses de la obra a través de algún tipo de organización. Debido a la importancia de la conferencia, sus sesiones de negocios se registran detalladamente en los números de la Review and Herald del 9, 16 y 23 de octubre. Las sesiones de negocios comenzaron el 29 de septiembre, inmediatamente después del sábado, las cuales José Bates fue llamado a presidir. Teniendo en mente el debate que había estado llevándose a cabo en la Review, los asistentes a la conferencia se lanzaron inmediatamente a una prolongada discusión. Era muy claro que la mayoría veía en forma negativa cualquier paso hacia una organización. Las reuniones continuaron por la noche después del sábado, y durante la mañana y tarde del domingo, terminando finalmente con la adopción de lo siguiente:

Recomendamos a la conferencia la organización de una asociación publicadora que pueda ser propietaria legal de la oficina de la Review. –Ibíd., 16 de octubre de 1860.

Con gran alivio, Jaime White se puso de pie y dijo: “Esto es por lo que he estado suplicando por los últimos seis meses”. - Ibíd., 23 de octubre de 1860. A partir de este voto, la conferencia se reunió en la madrugada del lunes para adoptar una constitución al respecto. Para comenzar, Jaime White tomó la palabra “expresando su gratitud por el candor, buena disposición y unidad, y consideración por los principios correctos manifestados por los presentes”.- Ibíd. Dice el primero de los diez artículos adoptados ese lunes de mañana:

Esta Asociación será denominada The Advent Review Publishing Association [Asociación Publicadora de la Revista Adventista], cuyo objetivo será la publicación de revistas, libros y folletos, calculados para hacer llegar instrucción en cuanto a la verdad bíblica, especialmente sobre el cumplimiento de la profecía, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. – Ibíd.

La mayor parte del documento contenía los detalles sobre organización y personal, y señalaba los deberes de varios oficiales. Pero los negocios a tratar en la conferencia no habían finalizado.


ADOPCIÓN DE UN NOMBRE PARA LA DENOMINACIÓN

El Hermano Bracket se puso de pie y dijo:

Propongo ahora que adoptemos un nombre, siendo que tenemos que tener un nombre si nos vamos a organizar como para poseer legalmente propiedades –Íbid.

Con gran cautela, la conferencia se dispuso a prestar atención a esta área tan elevadamente sensible. El Hermano Poole temía que el adoptar un nombre general los dañara como pueblo. J. B. Frisbie se opuso a un nombre sectario, pero vio la necesidad de cierta uniformidad en los términos por los cuales los observadores del sábado serían conocidos. Moses Hull pensó que las iglesias en varios lugares podían ser conocidas como “la iglesia que adora en el séptimo día, en este, o en este otro lugar”. Jaime White declaró que no podía ver cómo podían arreglárselas sin un nombre y que no podían poseer propiedades sin un nombre. Que siendo que la ley era muy específica al respecto, él no podía ver cómo esto podía significar ir en dirección de Babilonia. M.E. Cornell expresó muy claramente su sentir:

Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús son una marca distintiva entre nosotros y las otras denominaciones. …me parece que perdemos de vista los dones de la iglesia y no les damos la importancia que debieran tener si damos lugar a tanto temor de convertirnos en Babilonia simplemente por adoptar un nombre. Hay confusión en los nombres ya elegidos; y si no se hace algo aquí, las iglesias irán eligiendo todavía otros diferentes nombres. Un nombre general nos va a traer unidad y no confusión. – Ibíd.

Hablando de la iglesia, T. J. Butler tomó la posición de que Dios, quien había armado y diseñado este edificio, lo había declarado “iglesia de Dios”, y luego añadió: “Si Dios nos ha nombrado como padres que tenemos el derecho de dar nombre a sus hijos, ¿no denotaría una falta de modestia el tratar de evadir el poner este nombre o el otro?”

La discusión continuó en forma ferviente hasta las once de la mañana, cuando se procedió a un necesario receso. Las minutas de la discusión después del almuerzo declaraban.

Nuevamente se posó la pregunta ante la reunión: “¿Debemos adoptar un nombre?” Algunos que previamente se habían opuesto a tal acción declararon aquí su cambio de opinión y su disposición a cooperar con los hermanos en esta dirección. – Ibíd

El Hermano Sperry estuvo dispuesto a poner sus prejuicios en el altar, creyendo que Dios daría sabiduría al respecto. Stephen Belden, empleado en la oficina de la Review, expresó su sentir de que estar sin un nombre sería como publicar libros sin títulos o enviar un documento sin membrete.

Entonces Jaime White tomó la palabra y se disculpó por algunos de los hermanos que parecían temer el adoptar un nombre. La Review registró algunos de sus comentarios:

Ha tomado antes la misma posición. En el pasado, cuando éramos comparativamente pocos, no vio él la necesidad de ninguno de esos pasos. Pero ahora se ha levantado gran cantidad de hermanos inteligentes, y sin ninguna regulación de este tipo, serán lanzados a la confusión.

Entonces hizo un repaso del pasado, mencionando la oposición que habían manifestado algunos todo el tiempo, primero contra la publicación de una revista, luego en contra de la publicación de folletos, más tarde en contra de tener una oficina, luego contra la venta de publicaciones, después en contra de organizarse como iglesia y luego en contra de una prensa mecánica. Ha sido difícil convencer a algunos de los hermanos de la necesidad de estas cosas; pero todas ellas han sido esenciales para la prosperidad de la causa. – Ibíd.

Finalmente se hizo la propuesta ante los delegados y fue aprobada. Señala el registro: “Nadie disintió, aunque algunos se abstuvieron de votar”. Al repasar las minutas, encontramos en ellas la historia del resultado por el que vio la luz el nombre por el cual seríamos conocidos los adventistas observadores del sábado.


“EL NOMBRE ELEGIDO –ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA”

Habiéndose votado la adopción de un nombre, la discusión de volvió hacia cuál sería tal nombre. El nombre “Iglesia de Dios” fue propuesto y celosamente defendido por algunos. Se objetó que ese nombre ya lo estaban utilizando algunas denominaciones, lo cual lo hacía indefinido, además de que parecía un tanto presuntuoso ante el mundo. El Hermano White señaló que el nombre elegido debería ser el que ofreciera menos inconvenientes en el mundo en general.

Se propuso el nombre de Adventistas del Séptimo Día como un simple nombre que expresa nuestra fe y posición. Después de unas cuantas observaciones, el Hermano Hewitt [el hombre más honesto del pueblo]* ofreció la siguiente resolución:

Acordado, Que adoptemos el nombre de Adventistas del Séptimo Día. – Ibíd.

Se discutió libremente esta resolución y la redacción quedó ajustada a lo siguiente: “Que nos llamemos Adventistas del Séptimo Día”. Finalmente se votó de esa manera. – Ibíd.

Aun así, T.J. Butler, de Ohio, no estuvo de acuerdo, y los pastores Lawrence, Sperry, Andrews e Ingraham, se abstuvieron de votar. Ahora los adventistas observadores del sábado tenían nombre, un nombre el cual le fue mostrado a Elena G. White, que tenía la aprobación divina. Había sido una conferencia trascendental, claramente influenciada por el Espíritu de Dios.




Fuente: "Elena G. White: Los Primeros Años. Capitulo 28. Tomo 1. 1827 -1862. pp 420 – 431".
Sda150.com / Centro White - Peru
Autor: Arturo L. White (1907-1991). Fue secretario y director de Ellen G. White Estate desde 1937 hasta 1978. Sucedió a su padre, William C. White , que era hijo de Elena G. de White y administro el legado de su madre desde su muerte en 1915 hasta su muerte en 1937. En sus años de retiro produjo en seis volúmenes la biografía de su abuela Elena G. de White: A Biography.
Referencias: * Cuando en 1852 llegó José Bates a Battle Creek, a anunciar el mensaje, se dirigió a la oficina de correos y pidió el nombre y la dirección del hombre más honesto en el pueblo. Lo dirigieron de buena gana al hogar de David Hewitt. Bates pensó que un hombre honesto aceptaría fácilmente el mensaje adventista. Después de estudiar juntos un día las Escrituras, David Hewitt aceptó y se constituyó en el primer converso en Battle Creek.

+ Leer más...

viernes, 1 de octubre de 2010

150º Aniversario de la adopción del nombre “Adventista del Séptimo Día”

El 1 y 2 de octubre de 2010, las Iglesias Adventistas conmemoran el 150 Aniversario de la elección del nombre de la denominación, "ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA"

Razón histórica

El primero de octubre de 1860, un grupo de adventistas observadores del sábado se reunieron en la Segunda Casa de Reunión, en Battle Creek, Michigan, a fin de organizar la incipiente obra de publicaciones de la iglesia. Como parte del proceso, se eligió el nombre “Adventista del Séptimo Día”, no solamente para la naciente casa publicadora, sino también fue recomendado para nuestras iglesias locales. En síntesis, el 1 de octubre de 2010 marca el 1500 de la adopción del nombre “Adventista del Séptimo Día”

Propósito

Se sugiere que este históricamente significativo aniversario se use como una oportunidad para cada miembro y congregación local, y para cada institución y organización de la iglesia, para meditar seriamente en la importancia del nombre “Adventista del Séptimo Día”, en términos de lo que se está haciendo individual y corporativamente. En vez de simplemente recordar el pasado -aun cuando sea muy importante hacerlo para cualquier organización- o simplemente celebrar un hito importante en la historia de la denominación, independientemente de cuán loables y agradables sean tales conmemoraciones, es aun más importante una franca consideración de lo que el nombre “Adventista del Séptimo Día” significa hoy. Esto debe incluir una visión con respecto a cómo retener en el presente y hasta que Jesús regrese, nuestra identidad, misión y mensaje distintivos. Debe incluir también un llamado a la acción –instando a cada adventista en todo el mundo a participar activamente en la vida y misión de la iglesia. Entre aquello que se espera también como resultado de los fines de semana de celebración de aniversario, está el ayudar a los miembros a recuperar su identidad adventista, así como el recobrar el sentido de un sano orgullo por ser adventistas del séptimo día.

Se sugiere que cada miembro de iglesia y congregación local, así como todas las otras instituciones y organizaciones de la iglesia, usen el tiempo inmediatamente cercano a la fecha del aniversario, para considerar de nuevo y seriamente la importancia actual de nuestra identidad adventista como agente misionero, tanto individual y colectivamente. Por lo tanto, se anima a los miembros, iglesias y otras instituciones y organizaciones, a utilizar medios apropiados para lograr mundialmente lo anterior. Se sugiere para el efecto el fin de semana del 1 y 2 de octubre, aunque será apropiado llevarlo a cabo en cualquier otra fecha durante el mes de octubre.


Resultados deseados

Una mayor conciencia, por parte de los participantes, en cuanto a cómo el nombre de nuestra iglesia ha sido y continúa siendo crucial para nuestra identidad.

Mayor aprecio y participación en la vida y testificación tanto de la misión como del mensaje profético distintivos de la iglesia.

Discusiones y planes específicos por parte de congregaciones y miembros en cuanto a cómo pueden comunicar mejor al público la identidad y mensaje de la iglesia.

Un compromiso en particular de niños, jóvenes y nuevos miembros en las actividades de tales fines de semana.

Discusiones y planes específicos en cuánto a cómo las instituciones de la denominación pueden realzar su identidad como iglesia.

Mayor colegiación a partir de discusiones y actividades de tal fin de semana.

Ideas concretas para mantener el enfoque en la identidad de la iglesia iniciado durante tal fin de semana.


Datos históricos

En respuesta a invitaciones publicadas para asistir a la reunión de la "Asociación General," los ministros de cinco estados se reunieron en Battle Creek, Michigan, del 18 de septiembre al octubre 1 de 1860. Jaime White, uno de los que convocaron a la reunión, instó a la formación de una organización que legalmente podría ser propietarios de la editorial. Finalmente se propuso una organización, pero sin un nombre jurídico y organizativo, no se podía lograr nada. Algunos se opusieron a la elección de un nombre porque sentían que al hacerse adventistas se convertirían en otra denominación más, o peor aún, llegaríamos a ser "Babilonia".

Después de discutir posibles nombres, por fin, se eligió el nombre "Iglesia de Dios", el cual fue favorecido por muchos, incluyendo a Jaime White. Otros pensaban que el nombre sonaba demasiado presuntuoso, sin mencionar que aquel nombre estaba siendo utilizado por otras iglesias. Finalmente "Adventista del Séptimo Día" se propuso. La aprobación del nombre fue propuesto por David Hewitt, el primer convertido de Joseph Bates en Battle Creek en 1852. Una vez que el nombre de la editorial fue elegido, se votó rápidamente que el mismo nombre también sea recomendado a las iglesias en general. Así, el 1 de octubre de 1860, el nombre que "llevó las características verdaderas de nuestra fe" fue elegido. En aquel tiempo, había alrededor de 2.500 adventistas del séptimo día en el noreste de Estados Unidos y el sudeste de Canadá. Hoy, ese número ha crecido a más de 16.000.000 miembros de la iglesia en todo el mundo.

Elena de White permaneció en un segundo plano a lo largo de las reuniones, pero tan pronto como se escogió el nombre envió el siguiente mensaje de apoyo: “No podríamos elegir un nombre más apropiado que el que concuerda con nuestra profesión, expresa nuestra fe y nos señala como pueblo peculiar…” (Joyas de los testimonios, t 1 p. 80)


A continuación ponemos a su disposición los bosquejos de dos sermones que se predicaran este sábado:

Sermón 1: FORJANDO UNA IDENTIDAD Por Stanley D. Hickerson
Sermon 2: ¿QUE HAY EN UN NOMBRE? Por Dan Martella


+ Leer más...

jueves, 2 de septiembre de 2010

La Naturaleza Humana de Cristo. Por Ángel Manuel Rodríguez

La Iglesia Adventista ¿tiene una posición tomada con respecto a la naturaleza humana de Cristo?

Durante décadas, los adventistas han estado debatiendo con respecto a la naturaleza humana de Jesús, sin resolver la diversidad de posiciones que caracterizan el debate. Estoy agradecido de que no haya preguntado por mi opinión personal, sino por la que la iglesia tiene con respecto a este tema. La iglesia ha respondido su pregunta de una manera tangencial1. Le mostraré la posición y por qué, en mi opinión, la iglesia está en lo correcto.

1. Posición oficial de la iglesia: Por "posición oficial de la iglesia" quiero significar un entendimiento específico de un tema doctrinal, votado en consenso por los representantes de la iglesia mundial en una sesión de la Asociación General. Con respecto a su pregunta, la declaración de la iglesia de las Doctrinas Fundamentales es útil, ya que resume lo que la iglesia sostiene como verdades bíblicas alrededor del mundo. Déjeme citar algunas declaraciones relacionadas con su inquietud: "Dios el Hijo eterno se encarnó en Jesucristo [Juan 1:1-3, 14][...] Siendo para siempre verdaderamente Dios, también se convirtió verdaderamente en hombre, en Jesús, el Cristo [Heb. 2:14][...] Vivió y experimentó tentaciones como ser humano, pero ejemplificó perfectamente la justicia y el amor de Dios [Heb. 4:15]" (Creencias fundamentales de la Iglesia Adventista, nº 4). En su infinito amor y misericordia, Dios "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado" (2 Cor. 5:21).

Estas declaraciones atestiguan que, en primer lugar, Jesús es divino; segundo, que llegó a ser lo que antes no había sido: verdaderamente humano; y, tercero, que fue sin pecado, aun cuando enfrentó severas tentaciones. Podemos hacer estas afirmaciones sin vacilaciones, porque es lo que la Biblia enseña claramente acerca del Hijo de Dios. Sin embargo, la iglesia, sabiamente, no ha dilucidado, en una declaración doctrinal, la esencia específica de la naturaleza humana de Jesús.

2. El misterio de la encarnación: Lo que ocurrió dentro del vientre de María es algo desconocido para los seres humanos. Deberíamos estar más que deseosos de reconocer que la encarnación del Hijo de Dios escapa a nuestra comprensión. La encarnación es, precisamente, la unión de lo divino y lo humano en la condición de la carne humana. Aunque las dos naturalezas permanecen distintas, lo que sucedió no fue que lo divino moró en lo humano, sino una encarnación real. Éste es el evento más misterioso en la historia del universo que las criaturas inteligentes de Dios hayan conocido, y está más allá de su capacidad intelectual. Es una singularidad genuina en el cosmos; probablemente, sea por esta razón que Dios ha llevado a la iglesia a afirmar sólo lo que la Biblia declara inequívocamente, sin intentar especular con respecto al evento mismo y lo que sucedió en el momento en que las dos naturalezas se unieron en el vientre de María.

3. Desafío para estudiar: El hecho de que la encarnación del Hijo de Dios sea un misterio no debería desanimarnos de explorarla para obtener su mejor entendimiento. Dado que el estudio del tema nos llevará toda la eternidad, sería deseable —incluso necesario— comenzar a estudiarlo desde ahora. Sin embargo, la profundidad de este sagrado tema debería conducirnos a reconocer que nuestras posiciones son siempre limitadas y que nuestras pretensiones de que lo entendemos deben estar caracterizadas por la humildad. Lo significativo de ese magnífico evento es que Dios vino a habitar entre nosotros, revelándonos su gloria, su gracia y su verdad (Juan 1:14); Jesús "es la imagen del Dios invisible" (Col. 1:15). La encarnación no ocurrió para estimular el debate teológico entre los creyentes, sino para hacer posible que el Hijo de Dios muriera por nosotros y librara "a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" (Heb. 2:15). La contemplación de la encarnación del Salvador debería llevarnos a imitar su amor abnegado en un espíritu de humildad (Fil. 2:1-5).

Todo intento por definir la naturaleza humana de Cristo es una exploración del misterio de la encarnación, y debería ser abordado con reverencia y la conciencia de que no hay lugar para el orgullo humano y actitudes condenatorias. La iglesia ha permitido la diversidad de opiniones sobre este tema y anima su estudio, pero rechaza los intentos de imponer a otros nuestras ideas personales. Los esfuerzos por obligar a otros a adoptar una comprensión particular de la naturaleza humana de Cristo generalmente causan turbación, divisiones y actitudes anticristianas en las congregaciones locales. La exploración de este tema debería motivar la unidad cristiana, el amor y la fe.





Fuente: Centro de Investigaciones Bíblicas / Biblical Research Institute
Autor: Ángel Manuel Rodríguez. Doctorado en teología (ThD) Andrews University. Desde 1992 comienza a el trabajar para Biblical Research Institute (BRI) General Conference of Seventh-day Adventists y desde el 2002 es el Director. Autor de destacados libros y artículos en la revistas adventistas, destacándose su columna mensual en Adventist World. Fue director del Antillian College y vicepresidente académico del Southwestern Adventist University.
Referencias: 1. "...Dicho de una idea, de una cuestión, de un problema, etc.: Que solo parcial y no significativamente se refiere a algo". / Diccionario de la Real Academia Española

+ Leer más...